Pedro Trujillo
Doctor en Paz y Seguridad Internacional. Profesor universitario y analista en medios de comunicación sobre temas de política, relaciones internacionales y seguridad y defensa.
NOTAS DE Pedro Trujillo
Y mientras eso ocurría, el presidente Arévalo, en su gusto y disfrute por la diplomacia más que por el Ejecutivo, se distraía por New York y alrededores.
<em>Somos una sociedad indolente, es decir despreocupada, indiferente y apática. No solemos levantar las posaderas, y muchos menos mover los pies</em>
Suiza es el país que ha enjuiciado cuatro veces al exdirector de la PNC Edwin Sperisen, lo que llama poderosamente la atención al profundizar en el caso.
<em>El mundo está de cabeza y la vergüenza de los políticos -perdida hace tiempo-, ha sido reemplazada por la picaresca más burda y descarada</em>.
Es evidente que nos despegamos burocráticamente de un imperio del otro lado, pero seguimos encadenados a otro más cercano y a nosotros mismos.
<em>La dictadura cubana, la nicaragüense y la venezolana, son de izquierdas -de extrema izquierda- por más que se silencien lo términos dictadura y extrema izquierda</em>.
Somos una sociedad callada que acusa los golpes silenciosamente, se queja en voz baja y permite el abuso por costumbre y por temor.
Los dictadores —todos diferentes pero con idéntico espíritu autoritario— lo saben y su estrategia es muy sencilla: resistir al tiempo.
La realidad es que cada quien jala para su molino, y sobre todo priman sus intereses, importando un soberano carajo el resto de la humanidad.
<em>Las dictaduras existen porque las democracias lo permiten y a esos personajes, sencillamente hay que aislarlos política y económicamente, y dejarse de medias tintas</em>.