Las élites, ante ideas que rompen con el status quo y que tienen hoy más alcance y aceptación entre la población, ven amenazados sus intereses y sus privilegios de poder, por lo que buscan, entre otras tácticas, desprestigiar a quienes consideran amenazas: columnistas, académicos, activistas, ambientalistas, artistas independientes y, últimamente, a la cooperación internacional. Muchos oligarcas son ajenos a lo que sucede afuera de sus burbujas y son apáticos a todo lo que implique cambiar estructuralmente a esa "Guatemala de afuera".