El cierre de la embajada de Noruega no debe causar sorpresa. Al finalizar los acuerdos de paz, en el 2001, Guatemala iba a cerrar su embajada en Oslo, pero el embajador Berg advirtió al canciller Jorge Briz que eso arriesgaba la cooperación de su país. El nuestro cedió. La crítica interna guatemalteca comenzó a manifestarse, en referencia a que esa cooperación y la de otros países amigos era entregada a organizaciones cada vez más violentas, lo cual evidentemente contravenía el propósito de esa asistencia.
Sé que ese sería el momento crucial para todos: comprender, en toda su profundidad, lo que significa ser uno, para encontrar el verdadero sentido de nuestra existencia.