Por embarazo, 65 niñas de Escuintla dejan sus estudios

Es común ver en las mañanas, en las calles de Escuintla, a miles de niños ir de la mano de sus padres, otro pariente o solos, a la escuela o colegio, pero esa costumbre cambió para 65 niñas menores de 14 años que resultaron embarazadas en el 2016, algunas por violación.

Estudiantes caminan por una calle de la cabecera departamental de Escuintla. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)
Estudiantes caminan por una calle de la cabecera departamental de Escuintla. (Foto Prensa Libre: Enrique Paredes)

Esas niñas no solo no terminaron el pasado ciclo escolar, sino que ya no se inscribieron en el actual, según un informe  de la Dirección Departamental de Educación de la localidad. Se enfrentan al drama que los mismos planteles les niegan el derecho a continuar con su educación. 

Los municipios en los que  se concentra la mayor cantidad de casos son,  en primer lugar, la cabecera de Escuintla, con 11; Puerto San José, 10; y en tercer lugar se encuentran La Gomera y Palín,  con ocho casos cada uno.

La situación es alarmante, pues de las 65 niñas embarazadas 46 cursaban la primaria y 19 apenas llegaron a primero básico. Entre ellas figura una menor de 11 años, en  Masagua.

Viven con el agresor

Magbis Iquic, coordinadora de Salud Mental del Área de Salud de Escuintla, señaló que la mayoría de niñas, además de haber pasado por el trauma de la violación, el  embarazo y el parto, siguen viviendo con el agresor, ya que muchas fueron abusadas por algún pariente, incluso el padre biológico.


Agregó  que, lamentablemente, las instituciones encargadas no reaccionan hasta que el hecho ha sido consumado, pues solo cuando la niña es llevada a un centro de Salud o a un hospital se sabe de su estado. No existe cultura de denuncia. Muchas veces se debe a que la menor es amenazada por el agresor, y la madre, por temor a perder a la pareja, tampoco lo hace.

“Cuando en la  institución se conoce de un caso de una menor de 14 años que resulta embarazada, se hacen  las denuncias, y para  contrarrestar esta cultura de no denuncia trabajamos en  acciones de prevención, como  charlas en las escuelas  sobre violencia sexual en niños y adolescentes”, explicó Iquic.

Añadió que ha sucedido que, durante las charlas, algunos niños, al escuchar cuáles son las formas de violencia sexual, se dan cuenta de que son víctimas. Eso significa que no comprenden que lo que les hace en la intimidad cualquier persona o  familiar es un abuso.

Deben estudiar

Miriam Maribel Glinz Palencia, directora departamental de Educación, dijo que es necesario que esas niñas continúen con sus estudios, de preferencia en sus planteles o en otros adecuados a sus circunstancias.

Añadió que corresponde a la familia de la menor tomar la decisión de si continúa estudiando. Además, ningún establecimiento educativo, privado o del Estado, debe negar la educación a una  niña embarazada. 

Glinz Palencia lamentó que estas 65 menores no figuren en el presente ciclo escolar. “Ellos toman la decisión, la familia, si continúan en el sistema escolarizado o si buscan un sistema extraescolar. Sin embargo, lo ideal es que las niñas continúen sus estudios  en el sistema escolar, ya que no se trata de estigmatizarlas por ser madres”, expresó la funcionaria.

Mientras tanto, las 65 niños deberán aprender a ser madres y buscar alternativas para su vida.

Onan Mendoza, delegado de la Procuraduría General de la Nación  en Escuintla, señaló que las redes sociales les han permitido enterarse de casos de abuso a menores. Resaltó que un hecho que los dejó atónitos fue cuando, al parecer, una mujer perdió su celular y en este fue encontrado un video en que se grabó mientras abusaba de uno de sus hijos. “Se logró interceptar a la mujer y poner a salvo a los niños”, dijo.