Esta es la historia del vendedor de chicles que vivió en las calles y se graduó de bachiller

Jorge Alexander Paz nos cuenta las adversidades que enfrentó en su niñez al vivir en la calle y de cómo un tumor en la columna lo dejó en silla de ruedas; sin embargo, esto no le ha impedido luchar por sus sueños y logró graduarse de bachiller en ciencias y letras. 

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Jorge Alexander Paz se graduó de bachiller en ciencias y Letras, para costear sus estudios ha ofrecido chicles en al Paseo de la Sexta. (Foto Prensa Libre: Oscar Fernando García).
Jorge Alexander Paz se graduó de bachiller en ciencias y Letras, para costear sus estudios ha ofrecido chicles en al Paseo de la Sexta. (Foto Prensa Libre: Oscar Fernando García).

Jorge, de 30 años, todos los días se levanta a temprana hora y con su silla de ruedas se instala frente al Iglesia de San Francisco en la 13 calle y 6a avenida de la zona 1, donde con esta frase ofrece su producto; “cómpreme un chicle”.

Pueda que usted lo haya visto cuando se desplaza por este punto de la ciudad, pero detrás de este pequeño negocio hay una gran historia, la cual Jorge nos contó.Se acomoda en su silla y recuerda que su madre murió cuando él tenía 5 años.

Añadió que le costó superar lo sucedido y decidió vivir en las calles de la zona 8 de la capital, pues no quiso vivir con su padre por factores personales; “Pensé que no sentiría lo mismo estar con él que con mi mamá”, expresó.

Su vida en la calle

Su mundo cambió, pues en las calles Jorge encontró a otros niños y jóvenes en la misma condición que él y enfrentó las penalidades de no contar con un hogar.

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Recuerda que, para mitigar el hambre, sus compañeros de grupo le enseñaron a consumir drogas; “en la calle uno sufre varios tipos de violencia, para conseguir comida pedía limosna o cantaba en las camionetas”, relató.

José Antonio Quiroa le compra chicles a Jorge Alexander Paz. (Foto Prensa Libre: Oscar Fernando García).

Jorge varias veces fue insultado cuando pedía ayuda, aunque también hubo gente generosa que le tendía la mano para calmar su hambre.

Con la voz entrecortada manifestó que durmió durante casi 13 años en la calle, donde para soportar las inclemencias del tiempo se cubría con un cartón; además, sufrió algunas agresiones de parte de sus compañeros.

Mientras sostiene su caja con chicles, afirma que su padre nunca lo buscó y que al parecer este falleció hace algunos años.

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Jorge agregó que en estos grupos se aprenden malos hábitos y aunque hay aparente unidad, cada persona vive su lucha.

“Recuerdo que cuando tenía 10 años unos policías me agredieron sin causa”, dijo mientras ofrece su producto.

Un cambio positivo

Recordó que hace unos años una persona lo motivó a buscar de Dios y eso lo ayudó a alejarse de los vicios y a ver la vida de otra manera; “aunque es difícil dejar ese mundo de vivir en la calle”, refiere.

Con el pasar del tiempo Jorge encontró apoyo en la Asociación Movimiento Jóvenes de la Calle (Mojoca) que le dio la oportunidad de estudiar primaria, y básicos por madurez, pues de niño nunca fue a la escuela.

No tenía identidad

“Mis padres nunca me reconocieron, ahora tengo documentos gracias a la Mojoca. Tuve identidad hasta cuando cumplí los 19 años”, afirma.

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Jorge ha aprovechado la oportunidad que le han brindado y dio otro paso en su superación, ya que el 24 de este mes se graduará del bachiller en ciencias y letras.

Fruto de su esfuerzo

El miércoles último le entregaron su traje formal que lució en su graduación y su anillo; ambos los adquirió con lo que gana con la venta de chicles.  “Lloré cuando me entregaron mi anillo, alcancé una meta gracias a Dios”, manifestó.

Su esfuerzo ha dado fruto; además, con su venta debe juntar Q700 mensuales para pagar el alquiler de un cuarto, comprar alimentos y su ropa.

Como toda persona, Jorge tiene más metas y entre estas están estudiar Auditoría en la universidad y conseguir algún trabajo que se adecúe a su condición.

Jorge quedó en silla de ruedas por un padecimiento en la columna, pero no le ha impedido superarse. (Foto Prensa Libre: Oscar Fernando García).

No se ha dejado vencer por la adversidad, pues cuando tenía 21 años quedó en silla de ruedas por un tumor en la columna, su salud se complicó y una infección le afectó el hueso de la pierna izquierda, lo que originó que se la amputaran.

Resalta que Dios le ha dado otra oportunidad para vivir, por lo que desea aportar al país.

Es amable

Mientras Jorge ofrece su producto, se acerca el peatón José Antonio Quiroa, quien le compra su producto.
Quiroa dijo que el joven es amable para ofrecer los chicles y que le sorprende que se graduará de bachiller en ciencias letras, pues esto es un ejemplo de superación para muchos.

“Se esforzó por su estudio y lo logró, Jorge cumplía con sus tareas y es un ejemplo para los demás compañeros”, manifestó René Cordero, asesor del Programa Nueva Generación de Mojoca.

Si usted desea ayudar a Jorge se puede comunicar al número de celular 4241 1315.

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