¿Se imagina cómo es vivir con 300 iguanas? Aquí la historia de un hombre que protege a esos reptiles

Hace unos 10 años, Gustavo Fajardo comenzó a cuidar varias iguanas que llegaban a su vivienda en busca de alimento, pero con el paso del tiempo el número aumentó y ahora suman más 300 reptiles a los que les dedica tiempo.

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Algunas de las iguanas que viven en la vivienda de Gustavo Fajardo, en Zacapa. (Foto Prensa Libre: Mario Morales).
Algunas de las iguanas que viven en la vivienda de Gustavo Fajardo, en Zacapa. (Foto Prensa Libre: Mario Morales).

Gustavo vive en el barrio Currumiche, Estanzuela, Zacapa, donde recuerda que primero les daba frutas y agua a los animales, que actualmente se han convertido en parte de su vida. 


Este zacapaneco de 50 años reside junto a su esposa e hijos, quienes comparten su admiración por las iguanas, pero admiten que el espacio donde está la vivienda, el cual abarca casi una manzana, no es suficiente para mantener a los 300 reptiles.

Gustavo manifestó que le sorprendió que las iguanas se multiplicarían rápidamente. “Cerca de mi casa hay un riachuelo y ya que el ambiente es fresco y cálido a la vez los animales aprovechan las mañanas de sol para recibir calor en el techo de lámina de la casa”, agregó.


Añadió que le indignaba que algunas personas se dedicaban a cazar estos reptiles, por lo que comenzó a alimentarlos y cuidarlos.  

“Hay tal cantidad que es admirable, el techo se ve totalmente verde al estar cubierto de tanta iguana, lo cual no me molesta”, expresó Gustavo.   

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Actualmente gasta unos Q40 diarios en la compra de lechuga y tomate para alimentarlas. “Para mí es una inversión verlas crecer y saber que al ser una especie exótica pueden mantenerse con vida”, enfatizó.

Vecinos frecuentan la vivienda con el propósito de ver a los ejemplares e incluso fotografiarse juntos a estos. “Para mí don Gustavo es noble con estos animales, nadie se lo pidió, pero él decidió darles refugio en su casa y ahora las iguanas lo buscan. Ojalá y reciba apoyo de instituciones encargadas de la conservación silvestre”, expresó la vecina Karla Cabrera.

“Es agradable ver que hay gente que se preocupa por la naturaleza, y Gustavo es uno de ellos. Este señor necesita apoyo por parte de entidades que ayuden a capacitarlo para el cuidado de estos animales, que incluso pueden ser llevados a otras zonas donde hay pocos ejemplares, pues tengo entendido que esta especie está en peligro de extinción”, comentó Jefrey Samayoa, vecino de Estanzuela. 

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Carmelo Arturo Barahona Paiz, técnico en manejo de bosques y vida silvestre del Consejo Nacional de Áreas Protegidas, explicó que no constituye delito dar alimento y refugio a las iguanas y que no hay reportes de que Gustavo comercialice la referida especie.

Las iguanas llegan a la vivienda para alimentarse. (Foto Prensa Libre: Mario Morales).

Afirmó que en los próximos días coordinarán una visita con personal técnico para examinar donde están los animales y analizar de qué manera puede tratarse el caso, para prevenir una sobrepoblación de esta especie en el sector.

Explicó que estos reptiles son de sangre fría, por lo que buscan la altura para aprovechar los rayos del sol y alcanzar una temperatura de entre 28 y 35 grados centígrados. Añadió que, aunque generalmente son herbívoros, al no controlar la población podrían causar problemas en el ecosistema en el que se desenvuelven.

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