Economía
Altura de edificios podría llegar a 1,605 metros en un sector de la zona 11, según autoridades
La DGAC prevé autorizar un incremento en la altura máxima para un sector de la zona 11, hasta los 1,605 metros sobre el nivel medio del mar, mientras continúa la actualización de las restricciones de construcción en las áreas cercanas al Aeropuerto Internacional La Aurora (AILA).
Los edificios en áreas de la zona 11 podrán llegar hasta 1,605 metros sobre el nivel del mar. Zonas aledañas al Aereopuerto La Aurora, mentendrán alturas más bajas. (Foto Prensa Libre: Magnific).
La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) prevé autorizar un incremento en la altura máxima permitida para edificios en un sector específico de la zona 11 de la Ciudad de Guatemala, como parte de las evaluaciones técnicas que desarrolla para actualizar las restricciones de construcción en las áreas cercanas al Aeropuerto Internacional La Aurora (AILA).
La medida forma parte del proceso iniciado en el 2025 para sustituir el acuerdo emitido en el 2020, que elevó los límites de construcción alrededor del aeropuerto, pero que posteriormente fue derogado por el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV), al determinar que carecía de respaldo técnico y no había seguido el procedimiento requerido por la normativa aeronáutica nacional e internacional.
Tras esa derogatoria, volvieron a aplicarse las superficies limitadoras de obstáculos establecidas conforme a los estándares de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Por ello, la DGAC y el sector construcción instalaron una mesa técnica para elaborar nuevos estudios y definir alturas respaldadas técnicamente.
Según explicó el capitán Tomás Aldecoa, director general de la DGAC, la nueva disposición permitiría edificaciones de hasta 1,605 metros sobre el nivel medio del mar en un área comprendida entre Majadas, el Anillo Periférico y la calzada Aguilar Batres, siempre que los proyectos cumplan con los requisitos técnicos establecidos por la autoridad aeronáutica.
El funcionario indicó que el proceso aún se encuentra en su etapa final de evaluación, porque falta definir las coordenadas exactas donde se aplicará el nuevo límite. "Tal vez en dos semanas tenemos ya más claro, con las coordenadas y las áreas que quedan definidas", señaló.
Aunque la nueva altura representaría un incremento respecto del límite actual, Aldecoa aclaró que la medida no abarcará toda la zona 11. "Hay un espacio, no toda la zona 11, donde en pláticas con ellos habíamos quedado que era 1,605", explicó.
En el resto de sectores continuarán aplicándose las restricciones vigentes, según la ubicación del proyecto respecto de las superficies de aproximación del aeropuerto.
Por ejemplo, indicó que en áreas cercanas a la calzada Atanasio Tzul y la avenida Petapa continuará aplicándose el límite de 1,551 metros sobre el nivel medio del mar. "Si entra una petición de construcción, tenemos que decirles: 'No pueden construir arriba de 1,551'", comentó.
Respecto de otras áreas evaluadas, Aldecoa indicó que la zona 14 mantendrá el límite de 1,582 metros sobre el nivel medio del mar, parámetro que ya se encuentra establecido. Explicó que actualmente las evaluaciones se concentran principalmente en definir las condiciones para el área específica de la zona 11, donde el sector construcción solicitó revisar la altura máxima permitida.
Trabajo técnico
En enero de este año, autoridades del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) indicaron que la nueva regulación podría quedar definida durante el 2026, una vez concluyeran los estudios topográficos y de seguridad operacional. En ese momento también señalaron que el objetivo era emitir una normativa que brindara certeza jurídica al sector construcción, sin comprometer la operación del Aeropuerto Internacional La Aurora (AILA).
Aldecoa explicó que los estudios comenzaron en febrero del 2025 mediante una mesa técnica integrada por representantes de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y de la Cámara Guatemalteca de la Construcción, con el objetivo de actualizar las superficies limitadoras de obstáculos alrededor del aeropuerto.
Como parte del proceso, se efectuó un levantamiento de todos los obstáculos existentes en las inmediaciones de la pista. Esa información sirve para elaborar las cartas de aproximación y salida utilizadas por las aeronaves durante sus operaciones.
"Lo que teníamos que hacer era un levantamiento de los obstáculos que están alrededor de la pista, porque en base a esos levantamientos se hacen las cartas para que los aviones aterricen o despeguen", explicó.
Añadió que las evaluaciones se desarrollan conforme al Anexo 14 de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que establece las superficies limitadoras de obstáculos para los aeródromos. "Empezamos a trabajar juntos para definir esa altura máxima permisible", indicó.
Seguridad operacional
Aldecoa indicó que las restricciones responden a criterios de seguridad operacional, ya que las edificaciones forman parte de los obstáculos que deben considerarse durante las maniobras de aproximación y despegue de las aeronaves. "La seguridad operacional es que no ocurran daños a las personas, vehículos o construcciones. Lo moderno es hacer una gestión de riesgo, identificar peligros y, en este caso, los edificios son obstáculos que deben evaluarse", explicó.
Añadió que la DGAC debe garantizar que las trayectorias de aproximación permanezcan libres de interferencias para cumplir con los estándares internacionales de aviación. "Se hace una senda para que los aviones puedan aterrizar seguros arriba de las edificaciones", indicó.
Aldecoa señaló que una de las particularidades del Aeropuerto Internacional La Aurora es que concentra distintos tipos de operaciones aéreas, lo que obliga a efectuar evaluaciones más complejas.
Explicó que, además de la aviación comercial, en la terminal operan aeronaves de aviación general, helicópteros, escuelas de vuelo y aviación militar. "Tenemos una aviación general grande y también la aviación comercial. Estamos tratando de ver cómo podemos trabajar con la aviación de línea aérea, la aviación general, la aviación militar y las escuelas en un solo aeropuerto", afirmó.
Agregó que la DGAC también mantiene comunicación con la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) para analizar cómo las edificaciones pueden influir en las operaciones de las aerolíneas. "La aviación de línea aérea vuela por instrumentos. Esas cartas son las que tenemos que mantener seguras para conservar los estándares y que la aviación siga viniendo", señaló.
Próxima resolución
Según Aldecoa, tras una reunión técnica interna programada para evaluar la información entregada por la Cámara Guatemalteca de la Construcción (CGC), la DGAC prevé emitir una resolución de despacho que formalice la nueva altura para el sector de la zona 11.
"Posiblemente en una semana lo que sacamos es una resolución de despacho donde la altura máxima en esas áreas va a ser de 1,605 metros. Calculemos que después del 8 de julio, unas dos semanas más, ya podamos sacar la resolución", indicó.
Mientras tanto, las solicitudes de nuevos proyectos continúan evaluándose conforme a los parámetros vigentes para cada sector. "Dependiendo de la zona que ya tiene definida la altura, se hace el análisis técnico correspondiente", dijo.
Desde la Cámara Guatemalteca de la Construcción (CGC), el director ejecutivo, José Ardón, indicó que las mesas técnicas con la DGAC continúan y que aún esperan la definición oficial de los límites de altura que regirán en las áreas cercanas al Aeropuerto Internacional La Aurora (AILA).
"Aún hemos seguido en discusiones con la Dirección para poder definir y establecer límites de manera técnica, que ha sido el objetivo principal de la mesa que tenemos en conjunto con la DGAC", afirmó.
Piden certeza para nuevos proyectos
Ardón indicó que uno de los principales objetivos del sector es contar con reglas claras y estables que permitan planificar nuevos desarrollos inmobiliarios.
Explicó que un proyecto de construcción puede requerir varios años de preparación, desde la adquisición del terreno hasta la obtención de licencias, por lo que los cambios regulatorios tienen un efecto directo en las inversiones.
"El desarrollar o construir toma mucho tiempo. Son años en donde se hacen planificaciones financieras, se adquieren terrenos, se hacen estudios y se empiezan los trámites, que incluso pueden tomar uno o dos años para obtener una licencia de construcción", explicó.
Añadió que modificar las normas de altura sin un proceso previamente definido puede afectar proyectos que ya se encuentran en planificación. "El hecho de que no tengamos certeza jurídica y que hayan normas que puedan cambiar de un día para otro pone en riesgo muchísimos proyectos que tomaron muchos años en desarrollarse", afirmó.

