Coronavirus: Estudio reveló que pocos se quedan en cuarentena y salen más a trabajar

Pese a que el semáforo epidemiológico coloca a mayoría de municipios en alerta roja o anaranjada, más personas salen a trabajar.

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Desde la cuarta medición de ProDatos la proporción de personas que ya está saliendo a trabajar creció notoriamente. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Desde la cuarta medición de ProDatos la proporción de personas que ya está saliendo a trabajar creció notoriamente. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

A cinco meses de que se detectó el primer caso de coronavirus en Guatemala, se observa un mayor número de personas que salen a las calles, en su mayoría por trabajo; sin embargo, el riesgo de contagio aún es elevado en los municipios que se encuentran en alerta roja y anaranjada, según el semáforo epidemiológico que estableció el gobierno de Guatemala para la reactivación económica.

El quinto estudio Exploratorio sobre los guatemaltecos hacia el coronavirus elaborado por ProDatos reveló que siete de cada 10 personas entrevistadas está saliendo a trabajar a diferencia de abril pasado, cuando solo cuatro de 10 salían a laborar.

Además, desde la cuarta medición de ProDatos la proporción de personas que ya está saliendo a trabajar creció notoriamente. Al día de la medición, casi ocho de cada 10 trabajadores ya asistían a su lugar de trabajo.

Jorge Benavides, investigador asociado de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa) analizó que aunque existen ligeras variaciones que dependen del sexo, edad, y nivel socioeconómico, el comportamiento dominante es haber abandonado el encierro y regresar a desempeñar actividades económicas en espacios exteriores al hogar.

En opinión del investigador de Fundesa, entre un 20% y 25% que reporta no salir a trabajar coincide con otros estudios que lo categorizan como el grupo que ha encontrado opciones de trabajo dentro del hogar.

Ese pequeño porcentaje parece que corresponde a personas que aún se encuentran en modalidad de teletrabajo, porque las empresas así lo decidieron o porque aún se están preparando para recibir a los colaboradores. Esto implica adaptar los espacios que permitan el distanciamiento social e implementar todos los protocolos y guías de seguridad y salud ocupacional necesarios.

David Casasola, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), comentó que en el estudio se evidencia una mayor porción de personas ya realizando actividades económicas.

“Hay que recordar que eso no significa que el virus ya no esté, pero ahora existe mayor libertad en cuanto a restricciones y la responsabilidad se trasladó a las personas y empresas”, comentó Casasola.

Como se mencionó anteriormente, se espera que esas actividades se desarrollen bajo protocolos de salud y seguridad para evitar un repunte en los contagios, reiteró el analista del Cien.

Transcurrió una semana desde que comenzó la reactivación económica en el país y, según los analistas, es necesario que las organizaciones, comercios y centros de trabajo cumplan con las medidas, guías y protocolos recomendados por el ministerio de Salud, Trabajo y la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia Covid–19 (Coprecovid).

Persiste caída de ingresos

Continúa siendo alta la proporción de personas que dicen que en su hogar reciben menos ingresos que en la época precovid; sin embargo, el índice muestra un descenso respecto de la medición de julio pasado.

Benavides destacó que en cuanto a los ingresos de los hogares, a cinco meses de que empezaron las medidas de confinamiento y restricción de actividades laborales, pareciera que no hay un cambio significativo, manteniéndose la respuesta de dos de cada tres personas que confirman que han disminuido sus ingresos. Asimismo, el monto de reducción de los ingresos supera el 40%.

“Respecto de los impactos socioeconómicos, llama la atención que durante la pandemia pareciera que hay un grupo que representa alrededor del 35% de la población que no han visto afectados sus ingresos”, enfatizó el investigador.

Pero, desde una perspectiva social, Benavides explicó que hay un grupo de la población que ha podido sostener sus actividades laborales y que ha sido menos vulnerable a los efectos de la crisis sanitaria  en la economía.

Por otro lado, Casasola observó que marginalmente hay una tendencia hacia la mejora; es decir, que se percibe un menor impacto sobre los ingresos y se tiene una mayor porción de personas ya realizando actividades económicas.

Los analistas coincidieron en  que no hay cambios drásticos en la caída de ingresos de algunas personas del nivel ABC.

“Parece interesante que hay menor impacto en el nivel D cuando se les pregunta si los ingresos son menos que siempre, hay menor porción que lo reporta, pero siempre la mitad de las personas reporta que ha tenido un impacto en sus ingresos”, destacó el analista.

Pese a que son señales positivas, estas no se traducen en  un mejor desempeño, sino que la tendencia es hacia no empeorar y tener un respiro en materia de ingresos, concluyó Casasola.