Casos de dengue van a la baja, pero a la sombra del subregistro

Dos años atrás, el dengue puso en jaque al sistema de salud guatemalteco con más de 50 mil casos y la presencia del virus en 21 departamentos. Este año, el Ministerio de Salud reporta una disminución significativa de contagios, pero la pandemia del covid-19 pudo influir en ello.

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El zancudo Aedes Aegypti es el transmisor del dengue, enfermedad que en el 2021 ha disminuido su fuerza en Guatemala. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El zancudo Aedes Aegypti es el transmisor del dengue, enfermedad que en el 2021 ha disminuido su fuerza en Guatemala. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Hasta el último 12 de junio se registra un total de 945 casos de personas que han llegado a los servicios de salud con síntomas de dengue, mientras que, en el mismo período del año pasado fueron 4 mil 132, es una disminución del 77 por ciento, de acuerdo con el reporte oficial.

Pero, al comparar los datos del 2021 con los de dos años atrás, la diferencia es abismal, hay un descenso del 81 por ciento.

La explicación es que el 2019 fue un año epidémico, y hubo un repunte de casos en la región de América Latina. En Guatemala se reportaron 50 mil 449 contagios y se confirmó la muerte de 134 personas.

Esto ocurre cada cuatro o cinco años, cuando el mosquito Aedes Aegypti y el virus tienen un cambio de comportamiento, es algo cíclico. Sucedió en el 2014, cuando se contagiaron 19 mil 863 guatemaltecos, y en el 2010 al contabilizar 17 mil 938.

Si se toma como referencia el reporte histórico del dengue que presenta el Ministerio de Salud, se ve que luego de un año epidémico hay un registró elevado de contagios. Sin embargo, por la pandemia del covid-19 en el 2020 esto no ocurrió o por lo menos las cifras oficiales no lo evidencian, tampoco ahora.

 

El médico Jaime Quiñónez, especialista en salud pública, indica que la tendencia en la región es el descenso de casos de dengue, pero hay un evidente subregistro debido a que las personas no asisten a los servicios de salud por temor al contagio del coronavirus. Situación que epidemiólogos señalaron el año pasado.

Dolor de cuerpo y fiebre son algunos síntomas del dengue, como también los son del covid-19, el problema es que las pruebas para el diagnóstico de coronavirus son escasas en los centros de salud, principalmente en los departamentos, y no se puede identificar cuál de los dos virus está enfermando a las personas.

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“La gente se automedica, asisten a un promotor o en ocasiones a clínicas privadas”, menciona Quiñonez, pero estos casos difícilmente se ven reflejados en los registros oficiales.

Jacaltenango, Huehuetenango, de donde es originario el médico, fue el municipio más afectado por el dengue en el 2019. Para abril de ese año ya se contaban 600 casos. Mientras que el año pasado, para la primera semana de junio, en todo el departamento se contabilizaron 104 y ahora se reportan seis.

“La gente no busca la atención por temor a ser tipificados como portadores de coronavirus y, por otro lado, la atención en los servicios de salud está centrada en el covid-19”, dice Quiñónez.

Sumando que los recursos para hacer vigilancia epidemiológica de otras patologías, entre ellas el dengue, es limitado, agrega.

La baja de contagios el año pasado también pudo estar relacionada con los meses de confinamiento debido a la pandemia, las personas permanecieron en sus casas y el virus no se propagó, sin embargo, este año el país está de nuevo en actividad, por lo que levanta aún más las alarmas del subregistro de casos de dengue.

La lluvia es una amenaza

Con la llegada de la temporada lluviosa los casos de dengue se incrementan. Información del Ministerio de Salud señala que a partir de la semana epidemiológica 21 – 23 al 29 de mayo- comenzó a ser evidente dicho aumento.

El agua de lluvia acumulada en llantas, chatarra y otros objetos es un riesgo para la formación de criaderos del zancudo Aedes Aegypti, responsable de transmitir el virus.

La hembra del mosquito suele depositar sus huevos en las paredes de los recipientes. Los deja a nivel del agua, y la humedad los madura. En ese momento comienzan su ciclo acuático, como larvas, y a los pocos días se transforman y vuelan. Se sabe que no se alejan más de cien metros de donde está su criadero.

Las cifras oficiales señalan que Quetzaltenango es el departamento con más casos de contagio en lo que va del año, al tener 199, pero la tasa de incidencia más alta la presenta Baja Verapaz, con 22.6 por cada 100 mil habitantes.

Ambos se ubican en la lista de las 11 áreas de salud que sobrepasan la incidencia nacional. También están Petén Norte, Sur Occidente y Sur Oriente, así como Escuintla, Santa Rosa, Retalhuleu, El Progreso, Zacapa y Chiquimula.

Los menores de 15 años, principalmente los niños entre 1 y 4 años, y las mujeres de 25 a 39 años son la población más afectada por el dengue este año.

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A la primera semana de junio, el Ministerio de Salud confirma dos casos de dengue grave, ambos pacientes murieron.

Pero a criterio de Quiñónez “muchos fallecimientos se dan en las viviendas y no se investigan. La mortalidad en general va en aumento, es muy preocupante”.

Cuatro serotipos

En el país circulan los cuatro serotipos del virus del dengue: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4, pero predomina el segundo, de acuerdo con el informe Situación Epidemiológica de las Arbovirosis en Guatemala, del Ministerio de Salud.

Resulta un riesgo, pues una persona puede contagiarse hasta tres veces con dengue, debido a que crea resistencia para un serotipo, pero no para los demás.

Los síntomas que una persona puede tener son: fiebre, dolor de cabeza, dolor retroocular, rash, nausea, malestar general. Estos aparecen 5 o 7 días después del contagio.

El Ministerio de Salud asegura que entre las acciones que realiza en atención a los casos de dengue está la asistencia primaria a pacientes en los servicios de salud, y en hospitales a casos graves, y se prioriza en municipios de mayor riesgo.

Además, se trabaja en la eliminación de criaderos del zancudo transmisor en viviendas y sus alrededores, así como la aplicación de larvicidas y adulticidas -elimina mosquitos adultos-, promoción y sensibilización para la prevención en el contexto de covid-19.

Quiñónez considera que es urgente plantear una estrategia que permita recuperar el terreno perdido en la vigilancia epidemiológica del dengue, pero también de las demás enfermedades que siguen afectando a la población.