¿Buses sin ayudantes? La idea para reactivar el servicio de transporte

Aunque ya existe una mesa de diálogo entre transportistas, el Estado y la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), faltan los acuerdos que permitan el funcionamiento del transporte público durante la fase de reapertura por el coronavirus. Una de las ideas sugiere que el servicio se dé sin ayudantes, para tener la menor cantidad de personas dentro de los buses.

Por la falta de control se desconoce cuantos ayudantes trabajaban en las unidades de transporte urbano. Fotografía: Prensa Libre.
Por la falta de control se desconoce cuantos ayudantes trabajaban en las unidades de transporte urbano. Fotografía: Prensa Libre.

La mesa de diálogo entre transportistas, el Gobierno y la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) busca acuerdos para el funcionamiento del transporte público durante la fase de reapertura económica por el coronavirus. Una de las ideas sugiere que el servicio se dé sin ayudantes, para tener menos personas en los buses.

 

En la reunión de la semana pasada se propuso que el servicio de buses urbanos no tenga ayudantes. Las unidades contarían con un sistema de cobro prepago.

Edgar Guerra, de la Defensoría del usuario del transporte público de la PDH, dijo que la idea surgió en conjunto con todas las partes involucradas, pero aún resta que se defina la manera de apoyar a este grupo de personas que forman parte de la la economía informal.

Los ayudantes no son contratados, en la mayoría de casos, por las empresas; solo hacen un trato de palabra con los pilotos para vigilar que todos los pasajeros paguen su pasaje. Reciben un pago diario junto a sus tiempos de comida.

Según Guerra, en Guatemala hay registradas cerca de 2 mil unidades urbanas, pero no es sencillo contabilizar cuántos tienen ayudantes porque hay buses, en ocasiones, con más de una persona para esa función.

“Se ha perdido esa mística que tenía el ayudante, porque ahora hasta hay algunos autobuses donde los ayudantes se aprovechaban y le cobraban al usuario más de la tarifa autorizada”, explicó.

La PDH está consciente de que ante una decisión como esta es necesario que el Estado no deje desprotegidas a estas personas. Existen algunos que dejaron en mal lugar la figura del ayudante con malos tratos y abusos a los usuarios, pero hay muchos otros que sí respetaban su trabajo, señala Guerra.

“Los ayudantes deben ser capacitados y trasladados a otras funciones, quizás temas de mecánica automotriz, para que puedan ayudar en un futuro en otras áreas para desarrollarse en algo más, no solo estar cobrando, que les permitan acceder a otras oportunidades de trabajo”, agregó el defensor. Por ello, esperan que entidades como el Intecap ayuden a estas personas si se define su salida de los buses rojos.

Difícil reubicación

La propuesta, por ahora, no contempla eliminar a los ayudantes de los buses extraurbanos, porque su función es distinta, ya que ayudan a los pasajeros que movilizan cargas grandes y pesadas a ubicarlas en las parrillas.

La sugerencia de Guerra añade la posibilidad de reubicar a los ayudantes de buses urbanos; sin embargo, los empresarios del transporte lo ven complicado porque ya cuentan con el personal preciso para cumplir una función dentro de engranaje del servicio.

“Es bastante difícil poderlos reubicar porque, por ejemplo, ya tenemos mecánicos, espaciadores en los extremos también, así como inspectores. Digamos que nuestro andamiaje está completo. Ellos eran de la parte no oficial que estaban colocados también; conocemos gente muy honrada que trabajaba de eso para sacar adelante a sus familias”, indicó Edwin Amaya, de la Asociación de Propietarios de Autobuses Urbanos de Guatemala (Asopagua).

Amaya asegura que los verdaderos ayudantes eran un respaldo para los pilotos y que ellos trabajan para velar por su familia, pero insiste que muy difícilmente podrán ser reubicados.

“Al final del día el piloto necesita que le vayan controlando cuando las unidades estén sobrecargadas, que no se les vaya a caer un pasajero o que los que se suben en la parte de atrás paguen su pasaje. Son situaciones en las que sí eran necesarios los ayudantes, pero en lo personal, es muy complejo que se les pueda conseguir lugar”, expresó.

Evolución social

Carlos Mendoza, de la organización Diálogos, ve difícil que surja una convulsión social, como manifestaciones de rechazo a la propuesta.

Afirma que no puede hablarse de dejar desempleadas a estas personas porque el servicio no funciona desde hace meses, por lo cual los ayudantes tuvieron que ver la manera de conseguir nuevos ingresos económicos para cubrir sus necesidades.

Es una buena oportunidad, dice Mendoza, para mejorar en esos problemas que tenía el transporte.

“Todo el sistema debería cambiar porque sabemos que está viciado como venía funcionando. Entiendo que el subsidio no se les había estado dando, pero en general toda la flotilla de buses urbanos está en pésimas condiciones y los usuarios no tienen mayor seguridad”, indicó.

Mendoza advirtió que no se debe estigmatizar a este grupo indicando que caerán en la delincuencia.

Por la crisis que enfrenta el país, ese riesgo lo puede correr cualquier guatemalteco que quedó desempleado, concluyó Mendoza.