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Niños afectados por el Volcán de Fuego reciben clases en condiciones inapropiadas

Aulas temporales para niños que perdieron sus hogares por la erupción del coloso funcionan en carpas en donde el mayor inconveniente es el calor escuintleco.

Por Ana Lucía Ola / Guatemala

El calor dentro de las carpas y en algunos casos la falta de desayuno en los estudiantes complican sus aprendizaje. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)
El calor dentro de las carpas y en algunos casos la falta de desayuno en los estudiantes complican sus aprendizaje. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)

Despues de haber estado más de un mes sin clases por la tragedia del Volcán de Fuego, los niños volvieron a las aulas temporales implementadas en carpas donadas por Unicef.

“Me hacía falta venir a la escuela”, dice Juan David, de 9 años. Él cursa el segundo grado de primaria y está albergado en el Instituto Experimental Carlos Damayoa, en Escuintla, junto a su familia, desde la erupción del Volcán de Fuego, el 3 de junio.

Es uno de los 542 estudiantes que llegaron ayer las 7.30 horas para iniciar la jornada en las carpas instaladas en el Estadio Municipal Armando Barillas.

Juan David se reencontró con sus amigos Marco Antonio y José. La felicidad en el rostro de los tres era evidente. Jugaron y participaron en dinámicas como parte del proceso de reincorporación al ciclo lectivo.

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“Tenemos dos semanas para socializar, pero ya quieren escribir, hacer tareas, están desesperados”, menciona Marisol Contreras, coordinadora del área de Primaria y directora de la Escuela San Miguel Los Lotes, destruida por la erupción.

Se reportó la ausencia de 22 alumnos, por lo que las maestras no pueden dar un dato exacto de cuántos menores afectados por la tragedia retornarán al ciclo escolar.

Los niños reciben clases en 15 carpas donadas por Unicef, las cuales están diseñadas para ese propósito; sin embargo, es evidente la molestia por el calor de Escuintla, que en los últimos días ha rondado entre los 30 grados centígrados.

“Con el calor, los niños de preprimaria lloraban, se tiraban a suelo, se quitaban la camisa, ya no hallaban que hacer”, indicó Aidé López, coordinadora de Preprimaria.

Otro inconveniente que las maestras han encontrado es que los estudiantes han asistido a clases sin desayunar, pues en los albergues no se sirve la comida a tiempo.  

Las maestras han recibdo capacitación de Unicef para tratar a los niños que aún sufren el estrés a causa del desastre.

Las carpas fueron donadas por Unicef. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)
Las carpas fueron donadas por Unicef. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)

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