Decisión Libre 2015

Segunda vuelta parece inevitable

Si las elecciones para presidente de la República fueran hoy, definitivamente no habría un ganador por mayoría absoluta, es decir, que obtenga el 50 por ciento más uno de los votos válidos emitidos, por lo que los guatemaltecos tendrían que prepararse para elegir en segunda vuelta al próximo mandatario. Obviamente, el ajedrez político está en movimiento, y podría deparar sorpresas en los próximos 64 días que concede la ley para la inscripción de candidatos.

Por Redacción

De acuerdo con la Encuesta Libre, que publica hoy Prensa Libre en su edición de papel, Manuel Baldizón, del partido Libertad Democrática Renovada (Líder), tendría asegurado uno de los dos lugares para pasar a la segunda vuelta. Pero es difuso el nombre de su competidor, por tres razones: la primera, porque Alejandro Sinibaldi desapareció del escenario político a raíz de su renuncia a la candidatura presidencial del oficialista Partido Patriota; en segundo lugar, porque Sinibaldi resultó empatado con Sandra Torres, de Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y en tercer lugar, porque a 125 días de las elecciones tampoco se puede descartar que se le haga el milagro de sumar suficientes simpatías a por lo menos uno de los cinco aspirantes que también menciona el referido estudio, aunque provisionalmente se citan los nombres de unos 13 ciudadanos que aspiran a gobernar Guatemala.

Con 19.9 puntos de diferencia para llegar al 50 por ciento mágico para ganar en la segunda vuelta, la aceptación de Baldizón parece haberse estancado, porque el porcentaje que le da la Encuesta Libre gravita entre los niveles que también han reportado otras mediciones serias. Las encuestas de Baldizón, en cambio, lo colocan ya arriba del 50 por ciento, y su propaganda asegura que se encamina a ganar en la primera vuelta, porque “le toca”.

Obviamente, en las cábalas electorales queda mucha tela por cortar, y una de ellas es que si se evalúa a Baldizón en relación con los votos válidos, su preferencia en este momento se eleva hasta alcanzar una diferencia de 10.2 por ciento para llegar al 50 por ciento que le permitirían hacer realidad su sueño de alcanzar la Presidencia en primera vuelta. En este mismo ámbito, tanto Sinibaldi como Torres estarían a 30.6 por ciento del 50 por ciento, con lo cual, en ambos, resulta por ahora impensable la pretensión de alcanzar el poder en una primera vuelta.





El efecto Sinibaldi

En el ambiente político continúa la incertidumbre sobre el futuro político de Sinibaldi, quien tiene delante de sí tres caminos: el primero, figurar como candidato presidencial de otro partido; el segundo, sumarse a una divisa política en la que no necesariamente sea el presidenciable, y tercero, retirarse por ahora de la política y, dedicar su tiempo a compartir con su familia, como lo manifestó cuando anunció su retiro de las filas patriotistas.

Ayer domingo, circulaban versiones que daban a este político como seguro candidato presidencial del Partido Reformador, y se conjeturaba que habría negociaciones para coaligarse con la ya existente alianza entre el Partido Unionista, del alcalde capitalino  Álvaro Arzú, y Compromiso, Renovación y Orden (Creo) que en esta coalición ya ha anunciado la nominación del secretario general de este último, Roberto González Díaz-Durán, el hombre de los guacalazos en la campaña por la alcaldía capitalina en el 2011. Se especula, asimismo, que el ex presidente Alfonso Portillo podría unirse a este frente electoral.

Es previsible que cualquier de las tres decisiones tendrá efecto en la recomposición de las fuerzas electorales, que podrían recibir algún porcentaje de los dividendos del exministro de Comunicaciones, aunque, en apariencia, quien ya aseguró una parte de ese respaldo sería Baldizón, porque la mayoría de alcaldes y otros líderes tránsfugas del oficialismo se trasladaron a su partido, atraídos por la propaganda que lo presenta como virtual ganador de los comicios.

No obstante, si esto no ocurre con el caudal de Sinibaldi, podrían producirse dos efectos en los otros contendientes: uno sería que los seguidores del ex ministro se mantengan neutrales, y el otro, que aquella fuerza, representada ahora con casi el 15 por ciento de la intención de votos, se diluya en beneficio de los doce restantes miembros del pelotón de competidores, sin descartar que más adelante se sumen otros que aspiran a la Presidencia y que representan a partidos minúsculos o desconocidos.

El peso de los coleros

La Encuesta Libre únicamente midió a ocho de los 13 nombres que se mencionan como aspirantes, tanto porque al momento de efectuarse primaba la incertidumbre y la indefinición entre dichos prospectos, como para evitar que la saturación de figuras poco conocidas distorsionara y diluyera la medición de intención de voto. Esto solo quedará aclarado y definido el 7 de julio, cuando el Tribunal Supremo Electoral cierre las inscripciones para todos los cargos de elección popular.

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En el camino pueden surgir los siguientes escenarios: a) que partidos de reciente creación y desconocidos decidan coaligarse con algunos de los grandes; b) que sus presidenciables declinen ante la imposibilidad de competir con quienes son más conocidos y disponen de mayores recursos para mercadearse; c), que estos aspirantes decidan apoyar a otro partido o candidato, y d), que el micropartido se abstenga de participar en la presente puja electoral, como ya lo han acordado tres.

Pero no son pocos los sectores sociales que aspiran a que surja una tercera fuerza que constituya una opción seria y creíble, ante las dudas de idoneidad y desencanto que les causan los partidos más conocidos, tanto por la conducta errática y poco transparente que muestran sus candidatos, como por el pasado de algunos de ellos, en particular por su paso por el Gobierno, por ser personas polémicas en sí mismas o por sus vínculos con personajes controversiales de la vida nacional.

En ese pelotón figuran dos personas que ya compitieron por la Presidencia en los comicios del 2011: Mario Estrada, de la Unión del Centro Nacional (UCN), que heredó nombre , símbolo  y algunos dirigentes, como Sidney Shaw, del partido que fundó el extinto político y periodista Jorge Carpio Nicolle, y Juan Gutiérrez, que repite con el Partido de Avanzada Nacional (PAN), que en su momento de gloria llevó a la Presidencia a Álvaro Arzú para el periodo 1996-2000, pero que ahora ha devenido en un micropartido con escasas posibilidades de sobresalir.

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Juan Gutiérrez volverá a ser el candidato del PAN.

Estrada, quien en este momento tiene una intención de voto del 5.2 por ciento, obtuvo en la elección presidencial del 2011 un total de 383 mil 643 votos, que representó el 8.57% de todos los sufragios válidos emitidos, gracias a que en aquella ocasión contó con el respaldo del ex presidente Alfonso Portillo, una especie de suerte que, en apariencia, no lo acompañará ahora, en tanto que Gutiérrez apenas alcanzó 123 mil 648 votos, que equivalieron al 2.76 por ciento de los sufragios emitidos, pese a su derroche propagandístico. Coincidentemente, en estos momentos la aceptación de Gutiérrez llega al 3.1 por ciento de votos totales, y al 4.1 por ciento de votos válidos.

Zury Ríos Sosa, hija del ex jefe de Estado Efraín Ríos Montt también se presenta con el respaldo de dos partidos. Inicialmente la anunció como su presidenciable el Partido Libertador Progresista (PLP) y después lo hizo Visión con Valores (Viva), con lo cual suma el respaldo de dos símbolos. Hace algunas semanas, cuando visitó Prensa Libre, Ríos expresó su propósito de encabezar una estrategia que aglutine a otras fuerzas y surja como una opción de sorpresa que pueda llegar a participar en la segunda vuelta electoral.

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Zury Ríos se presenta con el respaldo de dos partidos políticos.

En esa oportunidad –y lo ha reiterado después, en otras comparecencias públicas-, Ríos aseguró que no tiene impedimento constitucional para participar, porque existen antecedentes que ya sentaron jurisprudencia, de otros familiares de ex presidentes o caudillos que fueron inscritos, como Jacobo Árbenz Vilanova, el hijo del ex presidente Jacobo Árbenz Guzmán, quien fue el postulado de la entonces ya moribunda Democracia Cristiana Guatemalteca en el año 2003 y obtuvo apenas un 1.6 por ciento de los votos válidos emitidos.

El artículo 186 de la Constitución dice que no pueden ser candidatos a la Presidencia quienes hayan liderado golpes de Estado, y sus familiares en cuarto grado de consanguinidad. Algunos juristas no ven impedimento para Ríos, pero otros creen que la Corte de Constitucionalidad deberá pronunciarse en este caso específico.

El factor portillo

La Encuesta Libre trae varias sorpresas en esta edición, que se irán revelando a los guatemaltecos en los cuatro días de la publicación de sus resultados. Uno de los aspectos investigados es el nivel de credibilidad del ex presidente Alfonso  Portillo.

Se tiene la tendencia a creer que Portillo es amado y rechazado en porcentajes similares, pero la Encuesta Libre, que es la medición de mayor credibilidad de las que se hacen en Guatemala, captó una percepción diferente que se conocerá en la edición de papel de Prensa Libre de este jueves.

El resultado de la Encuesta hará que los partidos en contienda se replanteen sus análisis respecto del caudal electoral que puede representarles la incorporación del mandatario a sus filas. Seguramente, habrá consultas y decisiones que colocarán a la figura del polémico ex jefe del Ejecutivo en el epicentro del tinglado electoral.

Mientras tanto, Portillo mantiene un prudente silencio acerca de su inclinación electoral, aunque no ha abandonado sus comparecencias públicas desde su retorno de Estados Unidos, después de haber purgado una condena por el desvío de fondos de una donación taiwanesa. En ciertos sectores se da como un hecho que mantiene negociaciones con determinadas fuerzas políticas con la intención de articular una alianza que pueda representar una opción electoral y que, además, le facilite su anunciado propósito de encabezar una reforma constitucional.

Es previsible que después de la publicación de la Encuesta Libre del jueves, se aceleren las decisiones políticas relacionadas con el futuro de este mandatario que provoca pasiones a favor y en contra.

Estrategia de Baldizón

¿Cómo reaccionará Baldizón frente a los resultados de la Encuesta Libre que publica hoy la edición en papel de Prensa Libre? La primera acción esperada es que encargue a sus publicistas la publicación de sus encuestas en las que se insista en que es inminente su triunfo en primera vuelta.

Sin duda, también intensificará su propaganda electoral, sobre todo ahora que ya está permitido abiertamente por la ley, por haberse producido, el sábado recién pasado, la convocatoria a elecciones, e incrementará tanto sus apariciones públicas en las áreas donde se ve más debilitado y sus programas clientelares como la donación de bolsas con alimentos.

En todo caso, Baldizón tiene aún cuatro meses por delante para tratar de sumar las simpatías que le permitan ganar en primera vuelta y lograr los 20 puntos que lo llevarían a ese objetivo. Pero ese esfuerzo implicaría sumar cinco puntos de respaldo por mes, lo que se ve cuesta arriba, porque también los otros partidos intensificarán su propaganda y sus acciones para atraer adeptos.

Faltan, también, otros eventos que podrían sumarle o restarle simpatías, como un casi seguro debate presidencial y el trabajo de persuasión que pueda llevar adelante su vicepresidenciable, Édgar Barquín, en particular en aquellos sectores, como los empresariales o las personas adineradas, que ven con recelo el populismo de Baldizón y sus propuestas de medidas sociales que afectarían sus intereses, aunque este político también sea empresario y gravite en los mismos intereses que defienden las personas de los ámbitos que lo adversan.

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Édgar Barquín será el candidado a vicepresidente de LÍDER.

Es conveniente seguir paso a  paso la publicación de las cuatro entregas de la Encuesta, que está haciendo Prensa Libre en papel a partir de hoy, porque la rica información que aporta es de altísimo valor para sacar inferencias respecto del actual proceso electoral y conocer el sentimiento de los guatemaltecos en relación con los candidatos y los problemas que los agobian.