Proceso por contaminación del río La Pasión sigue en marcha

Los magistrados que integran la  sala de apelaciones de Peten confirmaron al Juzgado de Delitos Ambientales como contralor en el caso que se lleva por la contaminación del río La Pasión. 

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En 2015 una contaminación masiva provocó la muerte de unas 40 toneladas de peces en el río La Pasión. (Foto Prensa Libre: HemerotecaPL)
En 2015 una contaminación masiva provocó la muerte de unas 40 toneladas de peces en el río La Pasión. (Foto Prensa Libre: HemerotecaPL)

Los magistrados consideraron que no era pertinente aceptar la recusación que presentaron los abogados de la empresa Reforestadora de Palma de Peten S. A.  (Repsa), confirmó Ángel Pineda, vocero del Organismo Judicial.

Repsa había recusado a la jueza Karla Hernández por supuestamente extralimitarse al ordenar el cierre temporal de la empresa, el 17 de septiembre de 2015.

El cierre de la empresa se había ordenado por seis meses para que el Ministerio Público pudiera realizar las investigaciones que permitieran explicar si Repsa tuvo responsabilidad en la contaminación del río La Pasión, que llevó a la muerte de cientos de peces.

Con la resolución de la Sala de  Apelaciones de Petén, el Ministerio Público  tiene vía libre para poder hacer los requerimientos necesarios y continuar con las investigaciones.

Dentro de este caso la juez contralora del caso aceptó como querellantes adhesivos  a la Asociación Projusticia Campesina, a la Comisión contra la Discriminación y el Racismo y el Consejo Nacional de Áreas Protegidas.

La jefa de la fiscalía de delitos ambiente del MP explicó que las pruebas que se realizaran en la zona son fundamentales y  si se llega a determinar la responsabilidad de la empresa podrían ser sindicados del delito de contaminación industrial en forma continuada.

La Contaminación Industrial es un delito penado con hasta 10 años de prisión y una multa de Q3 mil a Q10 mil.

Tragedia en La Pasión

Expertos luego de una evaluación en 2015 informaron que la mortandad fue de unas 40 toneladas de 23 especies distintas de peces, pero “más allá de lo visual existen efectos de alto impacto como la alteración completa de las redes de interacción y las cadenas alimenticias, indispensables para el funcionamiento del ecosistema y la existencia de la pesca”.

Otros efectos son el deterioro de la calidad de agua, turbidez, incremento de algas y materia orgánica en el sistema, por falta de organismos que se alimentan de ello.

“Una mortandad de esta magnitud afecta el potencial de desove a futuro. Esto, en términos prácticos, podría indicar que no hay suficientes adultos reproductores para mantener la pesca en los siguientes dos a cuatro años, y la recuperación dependerá de muchos factores, por la complejidad del sistema”, advirtieron los expertos hace unos meses.