Stephen McFarland: la corrupción es un impuesto inmenso sobre las empresas y la población

El exdiplomático estadounidense dice que los casos de políticos acusados de narcotráfico y corrupción, como Mario Estrada y Manuel Baldizón, debería de preocuparle a las élites de Guatemala más que a los norteamericanos.

El exembajador de los Estados Unidos en Guatemala Stephen McFarland considera que la crisis de racismo en EE. UU. tendrá impacto en las elecciones de noviembre (Foto Prensa Libre: Hemoroteca PL)
El exembajador de los Estados Unidos en Guatemala Stephen McFarland considera que la crisis de racismo en EE. UU. tendrá impacto en las elecciones de noviembre (Foto Prensa Libre: Hemoroteca PL)

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El exembajador de los Estados Unidos en Guatemala Stephen McFarland durante el período 2008-2011 y con otros cargos entre el 2000 y 2003 en la misma embajada, conversó con Prensa Libre, sobre diversos temas que agobian el país, como la migración, corrupción, narcotráfico, cooperación y la conflictividad política y social que también ha alcanzado a otras urbes en América del Sur.

¿Qué opina de la política migratoria de Donald Trump hacia los países del Triángulo Norte?

Me parece que los acuerdos que tiene Estados Unidos con Guatemala, El Salvador y Honduras, con este aún falta terminar la negociación del anexo, van a tener dos impactos sobre la migración. El primero es que, de alguna manera, van a disuadir solo una parte de este fenómeno, no tanto como se imagina el gobierno de Estados Unidos. El segundo efecto es que va a estimular que la migración se haga de forma más clandestina, o sea, ya no van a llegar a la frontera, reportarse y pedir asilo, sino van a entrar ilegalmente y van a tratar de esconderse.

La política actual del gobierno estadounidense le está dando inmensa prioridad a corto plazo, pero la verdad es que la migración es un problema muy complejo donde no se encuentran soluciones prontas.  Entonces, creo que, eventualmente, Estados Unidos va a retomar los factores que motivan a la gente emigrar a Estados Unidos. En el caso de Guatemala, la cantidad de migrantes son asombrosas, solo en el 2018, entre el 1 y el 2 por ciento de la población intentó migrar hacia Estados Unidos, lo cual refleja que no hay suficiente trabajo, dinero y esperanza de tener una vida digna, lo cual es preocupante tanto para los guatemaltecos como para los norteamericanos.

¿Qué podría ayudar a que estos factores se reduzcan y eviten la migración?

Uno es que, obviamente, los guatemaltecos deben de tratar de identificar y solucionar esos problemas; sin embargo, creo que la corrupción es un impuesto inmenso sobre las empresas y la población, porque distorsiona bastante las oportunidades que existen en el país.

Considero que el Estado tiene muy pocos recursos para proporcionar educación, salud y seguridad a la población, por lo que necesita más recursos, hay que ver cuáles son las proporciones de impuestos sobre los productos internos brutos en América Latina y ahí Guatemala es el último o penúltimo en la región. Para que un Estado administre bien los recursos obviamente tienen que haber cambios.

¿Considera que Donald Trump ha cumplido sus expectativas en el tema migratorio?

Para analizar la política estadounidense actual hay que verla desde el punto vista de política exterior e interna, sobre todo que estamos entrando a un año electoral. Creo que en términos de política interna lo que ha hecho Trump probablemente le ha ayudado a demostrar a su base que está cumpliendo, mientras que en términos de política pública de Estado, reitero que son soluciones de muy corto plazo, o sea que sí van a tener un efecto en el corto plazo, pero sus resultados no van a ser enormes.

En este análisis también se debe tocar el tema moral de esa política. Yo critico el intento de separar las familias en la frontera, creo que deben haber mecanismos más humanos, rápidos y eficientes en el momento que una persona o una familia llegan a la frontera norteamericana para determinar si deberían ser admitidos o recibir asilo.

Otra crítica a la política migratoria es que Trump se ha enfocado tanto en esta que ha dejado de lado otros intereses igual de importantes para Estados Unidos en la región, uno de ellos sería el crecimiento continuo del poder del narcotráfico en el Triangulo Norte.

Estamos viendo casos de políticos acusados de tener participación o conexión con carteles del narcotráfico, el problema ya no solo es de tránsito, sino también de corrupción y eso debería de preocuparle a las élites en Guatemala más que a los norteamericanos.

Estados Unidos también ha dejado de lado el apoyo a los procesos de la sociedad civil y democráticos, entre otros, en los países que reciben cooperación. Ha abandonado esos aspectos que son importantes si se quiere evitar que ocurra otro caso como el de Venezuela. Por eso es importante fomentar la democracia, los derechos humanos y la transparencia.

¿Algunos círculos en Guatemala perciben que EE. UU dejó de apoyar al país en la lucha contra la corrupción durante los últimos años?

Efectivamente, Estados Unidos dejó de lado ese apoyo irrestricto a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala y la lucha contra la corrupción, y fue notorio durante los últimos 14 meses.

¿Cuál ha sido el impacto para el país de ese abandono?

Desde la perspectiva de los intereses de los Estados Unidos, aunque se debe tener en cuenta que el Gobierno de Guatemala es el que decide qué tipo de ayuda acepta, esto es negativo y va en contra de los otros intereses, de sus intereses como la lucha contra el crimen organizado, narcotráfico y los efectos perniciosos de la corrupción sobre la economía y la política.


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