Ataque armado contra autobús deja dos heridos en ruta a El Salvador

Al menos dos personas resultaron heridas este miércoles en un ataque armado perpetrado en el km 10 de la ruta a El Salvador.

El piloto de un autobús que se dirigía a Jutiapa, y su ayudante, resultaron heridos de bala en un ataque armado registrado este miércoles en la ruta a El Salvador. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)
El piloto de un autobús que se dirigía a Jutiapa, y su ayudante, resultaron heridos de bala en un ataque armado registrado este miércoles en la ruta a El Salvador. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Los Bomberos Municipales informaron que en el ataque resultó herido el piloto de la unidad de transporte, así como su ayudante, quienes fueron estabilizados y trasladados al Hospital Roosevelt.


El autobús atacado se dirigía de la Ciudad Pedro de Alvarado, Moyuta, Jutiapa, hacia la capital, cuando fue interceptado por sujetos en motocicleta que efectuaron varios disparos.

Agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) recaban evidencias en el lugar para esclarecer si el móvil del ataque fue el cobro de extorsión que pandilleros exigen a transportistas.

Socorristas brindaron atención a José Roberto Linares, 23 años; Beltar Ramírez Salazar, 28; Wilson Eduardo González, 29; Carlos Roberto Estrada, 40.

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Extorsiones y pandillas en Centroamérica

Las pandillas están experimentado un proceso de sofisticación, con variantes entre los países del Triángulo Norte de Centroamérica.

Para el investigador salvadoreño, Héctor Silva Ávalos, del portal sobre crimen organizado InSight Crime, las pandillas en la región están experimentado un proceso de sofisticación y los vínculos con integrantes del Ejército y la Policía son parte de esa evolución.

Silva Ávalos es investigador especializado en crimen organizado en América Latina y fundador de la revista de investigación Factum. Además, es autor del libro Infiltrados: crónica de la corrupción en la Policía Nacional Civil de El Salvador. En esta entrevista analiza el fenómeno de las pandillas y su relación con los actores políticos y fuerzas de seguridad en la región.

El cobro de las extorsiones contra transportistas y comerciantes es dirigido desde las cárceles donde líderes de pandillas cumplen condenas. (Foto HemerotecaPL)

Vemos que, al menos en el caso de Guatemala, la extorsión es un fenómeno criminal que involucra no solo a pandillas, sino también a grupos que simulan ser pandilleros.

Imitadores

En marzo último, la Policía Nacional Civil (PNC) y el Ministerio Público efectuaron al menos 45 allanamientos en varios puntos del país para desarticular una estructura criminal que se hacía pasar por pandilleros, con el objetivo de intimidar y extorsionar a víctimas.

Autoridades detallaron que las principales víctimas de esta banda eran cinco empresas de transportes y dos comercios, y que su modo de operar era que los extorsionistas les entregaban un celular. Posteriormente, les exigían los pagos semanalmente, por medio de depósitos bancarios o entrega de mano a mano.

¿Por qué la extorsión es un delito tan importante para las pandillas?

Silvia Ávalos indica que hay mucho mito en el Triángulo Norte, pero también en EE. UU., acerca de que las pandillas se están transformando a ser un cartel de droga o un grupo de trata de personas. “Eso no es cierto hasta donde he visto y estudiado. Sí hay casos de clicas relacionadas con ese delito, pero son pocos. Ni la MS ni el Barrio 18 son carteles de la droga, son carteles de extorsionistas”, asegura.

Así nace la pandilla, cuando deja de ser un grupo social de jóvenes, como fue concebido en sus primeros años en Estados Unidos y Centroamérica, y pasa a ser una estructura criminal más organizada que se dedica a la extorsión. La extorsión es la savia de las pandillas, de allí sacan su dinero.

Desde pequeños comerciantes hasta empresas de transporte, son víctimas constantes de los pandilleros que exigen el pago puntual de las extorsiones. (Foto HemerotecaPL)

Impacto

En el 2017, empresarios guatemaltecos denunciaron que las extorsiones habían aumentado hasta un 25 por ciento en los últimos tres años. Señalaron que es necesario tener más controles en las cárceles, pues desde esos lugares se coordinan muchos de los crímenes.

Según la investigación de Silva Ávalos, al principio las extorsiones surgieron en comercios menores, contra negocios pequeños, pero luego se dirigieron a empresas más grandes y luego se volvió un modelo sofisticado.

La plata de las pandillas viene en gran medida de la extorsión, y no otra actividad criminal. Tal vez en EE. UU. se puede hacer alguna salvedad, en el caso de clicas que controlan narcomenudeo o microtráfico en algunas ciudades o barrios.

Pero ahora lo que se está viendo es que la extorsión es muy importante en la misma comunidad centroamericana. Sobre todo, a negocios que no son legales: ventas clandestinas de alcohol, casas de apuestas, hasta prostíbulos. Pero siempre ha sido el corazón financiero de la pandilla. Incluso en la tregua de El Salvador, entre las pandillas, nunca estuvo en la mesa el alto a las extorsiones, y cuando investigamos eso, los mismos pandilleros nos decían: “Eso no se puede tocar, de eso vivimos”.

El presidente de la Cámara de Industria en el 2017, Juan Carlos Tefel, dijo que las pérdidas ocasionadas a los empresarios durante el referido año fueron de al menos Q220 millones.

“El gasto en seguridad de las empresas puede llegar a ser hasta un 7 por ciento de las ventas, que es como pagar un impuesto adicional. Este costo lo pagan las empresas para algo que supuestamente el Estado tiene que proveer, que es la seguridad”, criticó Tefel.

Cultura de denuncia

La denuncia es la mejor arma contra extorsionistas que amenazan a diario la vida de los guatemaltecos y agobian a todos los estratos sociales.

La denuncia de las víctimas ha ayudado a contrarrestar las extorsiones, coinciden autoridades que han logrado resultados positivos con la desarticulación de bandas criminales y entidades que analizan el comportamiento de ese delito, que ha dejado varios muertos y secuelas emocionales y físicas a quienes sobreviven a esos hechos ilícitos que hace más de 15 años mantienen en zozobra a   gran parte de la población. En los últimos dos años las redes criminales se han hecho con más de Q30 millones.

Viuda de piloto de bus urbano narra cómo la muerte de su esposo en manos de extorsionistas le cambió la vida a ella y a sus dos hijos menores. (Foto HemerotecaPL).

Según víctimas, el inicio de las extorsiones coincide con el mayor acceso a comunicación telefónica desde el 2000, pero desde hace una década este delito cobró auge, se extendió y en la actualidad azota a casi todos los sectores: vecinos, comerciantes, empresarios, escuelas, tortillerías, tenderos, panaderías, trabajadoras del sexo, transportistas y pilotos.

Las autoridades comenzaron a identificar el problema de las extorsiones desde el 2005, aunque no han podido frenarlo.

La mayoría de las extorsiones, según el Ministerio Publico, se coordinan desde las cárceles de Pavoncito, el Infiernito, el Boquerón y Cantel, donde los bloqueadores de señal de telefonía móvil nunca han funcionado como se esperaba.

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