Entra en vigencia nueva nomenclatura para la capital en 1954

Prensa Libre, en su edición del 28 de marzo de 1954, publicaba una guía para poder orientarse con la nueva nomenclatura de las calles y avenidas de la ciudad capital.

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Guía publicada por Prensa Libre el 28/03/1954. (Foto: Hemeroteca PL)
Guía publicada por Prensa Libre el 28/03/1954. (Foto: Hemeroteca PL)

El cambio incluía, además, la división de los viejos barrios y cantones en zonas. A mediados del siglo XX la ciudad de Guatemala empezó una transformación urbanística.


Lejos quedó el tiempo cuando fue establecida en  1776, en el Valle de la Ermita, y los nombres de sus polvorientas calles dieron paso a un sistema moderno y novedoso. La medida entraría en vigencia en los siguientes días, de acuerdo con las disposiciones municipales.

El responsable del proyecto fue el ingeniero Raúl Aguilar Batres, quien había diseñado la nueva nomenclatura cuando era funcionario de la municipalidad capitalina.

La nueva nomenclatura dividía la ciudad en zonas, tomando en cuenta la fisionomía de los barrios. (Foto: Hemeroteca PL)
La nueva nomenclatura dotaba a la ciudad de un sistema numérico de calles y avenidas, además de numerar las viviendas conforme su ubicación en cada cuadra.

El diseño estaba basado en un desarrollo en espiral, que permitiría incorporar nuevas zonas de acuerdo con el crecimiento urbano.

Así se inició la zonificación, a partir de la zona 1, que comprendía de la primera calle y la línea del ferrocarril del sur, y entre la avenida Elena o cero avenida y el barranco del Tuerto. 

Las casas tendrían una numeración según su ubicación en la cuadra. (Foto: Hemeroteca PL)
Alrededor de la zona 1 se encuentran las números  dos, tres, cuatro, cinco y seis. Hacia el sur se numeraron las zonas de la 7 a la 14, según su distancia del centro.

Para la época se contemplaron únicamente 14 zonas, ya que  el resto  de sectores no estaba  urbanizado o simplemente eran áreas verdes.

En la época colonial, las calles recibían el nombre de los edificios religiosos que se situaban en ellas; por ejemplo, calle de Belén o de San Agustín. En 1842, el ayuntamiento presentó un plan con una variante de nomenclatura, manteniendo los nombres coloniales, pero se   agrega oriente-poniente, sur-norte, y el número de la casa, a partir de la plaza central.

El edificio de la Municipalidad capitalina en construcción en 1954. (Foto: Hemeroteca PL)
Luego de la Reforma Liberal se sustituyeron los nombres por números, aunque quedó el esquema de norte-sur y oriente-poniente.