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Curiosidades y detalles de las fuentes coloniales

Aunque en la actualidad algunos de estos surtidores de agua se conservan como patrimonios culturales, en su inicios fueron construidos para proveer de agua a las personas y a las bestias de carga.

La fuente de las Sirenas, ubicada en la plaza mayor de antigua Guatemala es considerada la más antigua. (Foto: Hemeroteca PL)

La fuente de las Sirenas, ubicada en la plaza mayor de antigua Guatemala es considerada la más antigua. (Foto: Hemeroteca PL)

Cuando se visita un parque o plaza central, incluida la ciudad capital, el ornamento que más llama la atención es la fuente de agua (de las que pocas veces brota) que casi siempre se ubica en el centro de estos espacios públicos.


Las hay de distintos estilos y épocas, desde algunas ricamente talladas de los siglos XVII y XVIII, hasta burdas imitaciones que semejan haber sido elaboradas en la época colonial.

El departamento que, quizá, tiene la mayor cantidad y de mayor antigüedad es Sacatepéquez, (en la cabecera hay 32) lo cual resulta obvio si se considera que aquí se asentaron algunos de los primeros pueblos con influjo español. También es cierto que la mayoría no mantiene todas sus piezas originales, debido a que se han deteriorado y las autoridades de determinados períodos no han considerado su valor histórico.

Detalle de la fuente de las Sirenas, ubicada en Antigua. (Foto: Néstor Galicia)

Sin embargo, aún se observa el arte que imprimieron los artesanos de esos años. El profesor de Arte de la Escuela de Formación de Profesores de Enseñanza Media de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Miguel Melgar, dice que las fuentes son un legado árabe (símil de los oasis) en la cultura española, que luego éstos trasladaron a los países de América.

Esto se evidencia en el ornamento donde se observan figuras de la naturaleza, como hojas de plantas y tazones que reproducen la forma de las flores. También poseen elementos renacentistas, por ejemplo desnudos, sirenas, querubines y pergaminos que son parte de la mitología.

Otras sirenas

La que se considera más antigua es la fuente de Las Sirenas, ubicada en la plaza mayor de Antigua Guatemala. Ésta, según cuenta el historiador Luis Luján Muñoz, en la monografía Fuentes de Antigua Guatemala, fue la primera que se construyó en la Plaza Mayor de Santiago de Los Caballeros, autorizada por el Cabildo en 1580.

Al parecer, no debió ser interesante porque la Audiencia autorizó su reconstrucción hasta 1614. Esta nueva fuente, que no se encontraba en el centro de la plaza, se conoció como la “Del Conde de la Gomera”, debido a que era el Capitán General de Guatemala en esa época.

Los sobresaltos de esta pila continuaron en 1738, cuando las autoridades acordaron que se construyera otra en el centro del espacio público, de acuerdo a la importancia que ya tenía Santiago de los Caballeros, y que se construyera con piedra de cantería por “estar maltratada la que hoy tiene” (Archivo General de Centro América, Libro de Actas de Cabildo de la ciudad de Guatemala. -Años 1736-43). Ésta fue diseñada, según cuenta el historiador Horacio Cabezas, por Diego de Porres, Maestro Mayor, y concluida en 1739.

Lo que pocos saben es que algunas de las partes de este monumento no son originales. Melgar dice que las sirenas actuales no lo son, pues las primeras fueron casi destruidas a principios del siglo XX, y en la actualidad permanecen resguardadas en el Museo de Santiago, ubicado en Antigua. Las nuevas, elaboradas en 1936, son un poco más estilizadas y fueron realizadas en cemento martelinado. La columna central también fue destruida, pero el resto es original.

La de Santa Catarina Barahona es una de las mejor conservadas. (Foto: Hemeroteca PL)
Abundancia

Un recorrido por los municipios aledaños a la Ciudad Colonial permite observar otros monumentos construidos durante la Colonia. Una que conserva buena parte de su estilo original es la del parque central de Santa Catarina Barahona, la cual, según Carlos Enrique Berdúo, Cronista de la Ciudad de Antigua Guatemala, aún mantiene elementos de principios del siglo XVIII. Otra es la de San Miguel Dueñas, la cual muestra una inscripción de 1730 (siglo XVIII).

Muy útiles

Aunque, en la actualidad el valor que se les adjudica es ornamental e histórico, cuando fueron construidas en lo que menos pensaron sus diseñadores fue en que se convirtieran en elementos decorativos. Según Berdúo, la función de éstas era proveer de agua a los habitantes y como abrevadero de las bestias de carga que utilizaban los campesinos para trasladar sus productos de sus comunidades al casco urbano. “También liberaba la presión del agua que bajaba de las montañas y que se distribuía de manera subterránea a través de la red construida con barro cocido”, explica el Cronista, quien asegura que el agua entubada llegó a dicha ciudad hasta 1966.

Fuente de San Miguel Duen?as. La pila es reciente. (Foto: Hemeroteca PL)

Estas piletas se construyeron en casi todos los pueblos; sin embargo, muy pocas se conservaron debido a que no eran reparadas y con el tiempo desaparecieron y fueron construidas otras edificaciones, como los quioscos municipales. Cabezas asegura que cada pueblo o ciudad tenía una plaza y en el centro una fuente, alrededor de la cual giraba toda la actividad política, religiosa y económica. “Y como todo era transportado en carretas jaladas por bestias, y las personas llegaban montadas en caballos, tenía que haber un lugar donde abrevar los animales. No eran vistosas, sino de utilidad publica; después se convirtieron en adornos”, comenta.

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