Familiares despiden a migrantes masacrados en Tamaulipas, México

En medio de escenas de dolor, los familiares de los 16 guatemaltecos asesinados en Tamaulipas, México enterraron a las víctimas.

Decenas de personas participan del entierro de los migrantes guatemaltecos asesinados. (Foto:  Johan Ordoñez/AFP)
Decenas de personas participan del entierro de los migrantes guatemaltecos asesinados. (Foto: Johan Ordoñez/AFP)

El dolor que inició hace siete semanas para los familiares de 11 guatemaltecos migrantes originarios de Comitancillo, municipio de San Marcos continuó este 13 de marzo de 2021, luego de que iniciaran a sepultar sus cuerpos.

Las familias guatemaltecas rindieron este sábado homenajes y velaron a las víctimas, parte de un grupo de 16, que fueron masacrados presuntamente por sicarios del Cartel del Noreste, los antiguos Zetas, que buscaban a un mando del Cartel del Golfo, la organización que controla la zona en Tamaulipas.

Los 16 cuerpos llegaron el viernes 12 de marzo a Guatemala en un vuelo organizado por las autoridades migratorias mexicanas. En la sede de la Fuerza Aérea Guatemalteca los recibió un contingente de políticos y funcionarios, entre ellos el presidente, Alejandro Giammattei.

Los cuerpos fueron trasladados por cuenta de la Cancillería guatemalteca a sus poblados de origen. Primero arribaron a Comitancillo, en el departamento de San Marcos, y antes de la medianoche fueron enviados a la decena de aldeas de donde eran originarios.

Algunas familias vieron la recepción del Gobierno desde sus aldeas y al concluir se dirigieron con otros miles de personas al estadio Santa Cruz de Comitancillo, donde recibieron a 11 de los cuerpos.

Familiares lloran al ver el feretro de una de las víctimas. (Foto: AFP)

La solemnidad de los eventos se cortaba con el llanto y lamentos de hombres y mujeres, como Zaidi Aguilón, quien abrazó el féretro en el que se encontraba su esposo, Iván Gudiel Pablo Tomás, y que, como el resto de ataúdes de las víctimas, estaba cubierto con una bandera de Guatemala.

Élfego Roliberto Miranda Díaz inauguró este sábado el cementerio de la aldea de San Francisco, en una zona donde predominan las familias que reciben remesas de dinero de otros migrantes que se adelantaron.

A pesar de contar con un título de perito contador, Elfego pensó que en Estados Unidos podía mejorar las condiciones de vida de su familia, instalada en una tierra árida, colmada de casas de adobe y techo de paja, con suelo de tierra. Pero su sueño se truncó en territorio mexicano.

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Su hermana Dalila, de 24 años, dijo que exige justicia y que necesita saber “por qué lo mataron”.

“Vamos a pedir que el presidente de México (Andrés Manuel López Obrador) se haga responsable de los niños que ya se quedaron huérfanos”, comentó respecto de sus tres sobrinos y del cuarto que aún está en el vientre de su cuñada.

(Foto: AFP)

En la casa de los Miranda un mariachi tocaba como homenaje en la tarde mientras un canal evangélico de televisión del municipio transmitía en directo su velorio.

Así como los Miranda, el resto de ataúdes con los cuerpos de los migrantes fueron recogidos por las familias de cada uno para velarlos en sus casas antes de enterrarlos

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Algunas casas entre los caseríos de donde salieron los migrantes sobresalen porque están construidas bloques de cemento y están pintadas con colores brillantes. Tienen arcos y, algunas, balcones.

Es la arquitectura de remesas, el mayor motor de la economía guatemalteca y que el año pasado, pese a la pandemia, volvió a romper récord con más de 11.340 millones de dólares enviados.

(Foto: EFE)

María Isidro Díaz, madre de Rubesly Elías Tomás Isidro, una de las víctimas, dijo a medios guatemaltecos e internacionales que pagó 15 mil quetzales al “coyote” y que además a Rubesly le robaron otros 2 mil quetzales antes de que el grupo del crimen organizado acabara con su vida.

Lo último que le dijo Rubesly, contó, fue: “Estamos aquí (en Camargo), mañana vamos a llegar a la frontera. Voy a apagar mi teléfono y la llamo estando allá”. Luego se enteró que les habían quitado el teléfono y robado el dinero que llevaba consigo.

(Foto: EFE)

Otra víctima de la masacre fue Edgar López y López, de 50 años y que había vivido los últimos 30 en Estados Unidos como indocumentado. Hace cinco meses había sido deportado tras el endurecimiento de medidas antimigratorias del entonces presidente Donald Trump y, al hallarse de vuelta en Comitancillo, prefirió volver a su otra vida, la que había amasado ya en el país norteamericano.

Similares escenas de dolor y llanto se vivieron Concepción Tutuapa, Sipacapa y Concepción Tutuapa, también en San Marcos, así como en Granados, Baja Verapaz, de donde era el resto de los migrantes ejecutados.

Intensa migración

Cada año más de 200 mil guatemaltecos intentan emigrar ilegalmente a Estados Unidos, donde radican tres millones de sus compatriotas, en busca de mejores condiciones de vida y para huir de la violencia y la pobreza.

(Foto: EFE)
(Foto: EFE)