De mis notas

Coatepeque como ejemplo

Alfred Kaltschmittalfredkalt@gmail.com

Creo que se le atribuye a Margareth Thatcher la frase:  “Puede ser el gallo el que cacarea, pero es la gallina la que pone los huevos”.

Los bloqueos que provocaron 16 km de tráileres y automovilistas varados, la “retención” del alcalde de Coatepeque y empleados municipales durante 36 horas, acciones, todas, organizadas por el Comité de Unidad Campesina (CUC) y el Comité de Desarrollo Campesino (Codeca), el dicho les queda como guante.

Aunque lo negaron. Se sabe que las demandas para liberar al jefe edil incluían “que Energuate condone la deuda de Q21 millones por ocho años en los que no han pagado el servicio de energía eléctrica y que los próximos 10 años no se pague por el servicio o que la cuota sea impuesta por la comunidad”.

Ellos cacarean cualquier cantidad de demandas irrazonables, insensatas, radicales y violentas, pero son las empresas las que ponen los huevos que sostienen a la economía y generan empleo. Ellos organizan los bloqueos, pagando Q100 el día/hombre, formando grupúsculos colocados en puntos estratégicos de las carreteras del país, con los 370 millones de quetzales que se roban de energía eléctrica al año y venden a decenas de miles usuarios, pero afectan a pequeñas, medianas y grandes empresas, que son las que ponen los huevos que mantienen el gallinero económico.

Energuate tiene identificadas a más de 625 comunidades en donde hay conexiones directas que Codeca “vende” a unos 126 mil clientes.

La semana pasada, Energuate suspendió el suministro de energía eléctrica a dos mil 300 “clientes” del municipio. Los afectados, que se niegan a pagar por el servicio y organizados por Codeca, iniciaron los bloqueos y hasta exigían que se “nacionalice” la energía eléctrica… (¿?). No quieren entender que solo la gallina empresarial es la que pone “huevos hidroeléctricos”, que requieren cuantiosas inversiones en proyectos de largo plazo y que no se puede nacionalizar lo que no es del Estado.

¡Y uno se pregunta por qué se permite esta ingobernabilidad, que no es más que el incumplimiento del poder coercitivo de la ley al dejar de aplicar las normas jurídicas y los derechos constitucionales que garantizan la libre locomoción, la propiedad privada y la protección del Estado para que a un ciudadano no se le retenga o secuestre como presa para llevar a cabo negociaciones. La respuesta es simple. No se aplica.

Al dejar de aplicar la coacción legal del Código Penal en donde están establecidos los comportamientos, conductas o acciones que conllevan una consecuencia y la imposición de una pena, caemos en los principios de un Estado fallido.

Coatepeque debe convertirse en un ejemplo. Se deben girar las órdenes de captura contra los organizadores de los bloqueos, por el secuestro o detención del alcalde y trabajadores municipales, para establecer un precedente. Si se continúa con esta permisividad, las autoridades estarán enviando el peor de los mensajes: Que el crimen paga, y que no hay responsabilidad cuando se viola la ley. Lástima que no exista tanto interés en el campamento anticorrupción para combatir este tipo delitos.

Posdata: Mi sentido pésame a los familiares del diputado Manuel Barquín. Su fallecimiento por haber estado sometido a las condiciones infrahumanas de los campos de concentración del sistema penitenciario nacional, junto a más de 11,500 ciudadanos en prisión preventiva, comprueba cuán alejados estamos de un verdadero estado de Derecho.

El problema es añejo. Lo dijo Sócrates: “La peor forma de justicia, es la justicia simulada”.