Ideas

¿Cómo mejoro mi vida el año entrante?

Jorge Jacobs Fb/jjliber

Cada vez que termina un ciclo e inicia otro, generalmente tendemos a revisar lo que pasamos en el ciclo que termina y visualizar lo que podremos lograr en el que inicia. Cuando hablamos de ciclos, generalmente nos referimos a un año, pero realmente puede ser cualquiera, un año escolar, un semestre, un trimestre, un mes, una semana, un día. No importa, en realidad, cuál sea el ciclo; lo importante es la reflexión que hagamos al respecto.

Yo trato de hacer ese ejercicio por lo menos cada año, lo que me permite ir aprendiendo de las experiencias, de las lecturas, de los éxitos, de los fracasos, de las aplicaciones. Cada año que pasa aprendo algo nuevo, y me permite ir mejorando incrementalmente mi rendimiento en aquellas áreas que me interesan. Por supuesto que solo puedo hablar de mi experiencia, ya que lo que a mí me funciona puede ser que a otros no, y viceversa.

Ha existido un debate sobre si lo mejor es ponerse objetivos, propósitos, o mejor enfocarse en cambiar los hábitos. Yo pienso que ambas cosas son buenas. Uno debe saber hacia dónde quiere ir, tener una referencia de qué es lo que desea lograr, y mientras más específico sea ese destino, mejor. Pero lo más importante es que uno debe saber por qué es que quiere alcanzar eso. Qué es lo que realmente lo motiva. Si logra tener claro por qué quiere alcanzar un objetivo, y esa razón es lo suficientemente poderosa para usted, va a tener muchas posibilidades de lograr aquello que se propone. Y luego viene el cómo alcanzarlos, donde lo importante son la disciplina y los hábitos.

¿Qué podemos ponernos como objetivos? Esto también es cuestión de debate. El dilema tiene que ver con el enfoque: mientras menos objetivos tenga, más posibilidades tendrá de enfocarse en ellos. De ello se podría colegir que un solo objetivo sería lo mejor. Sin embargo, los humanos somos seres complejos, balanceando muchas facetas de nuestra vida simultáneamente, por lo que es difícil enfocarnos en una sola de ellas todo el tiempo y desentendernos de las demás.

En mi caso, he llegado a la conclusión de que uno se debería poner objetivos en por lo menos tres grandes áreas. La primera es la salud, ya que sin ella todo lo demás se vuelve irrelevante. Necesitamos estar saludables para disfrutar la vida. Aquí entra ejercitarse, bajar de peso, hacerse chequeos médicos o tratar los padecimientos que uno pueda ya tener.

La segunda gran área en la que uno se debería poner un objetivo es en “lo material”. Lo pongo así para que sea lo más incluyente posible. Aquí va todo lo relacionado con el trabajo, la empresa, las posesiones. Ejemplos de objetivos de este tipo son ahorrar, salir de deudas, invertir, comprar un carro, una casa, conseguir el trabajo de sus sueños, ser promovido a un mejor puesto, poner una empresa, remodelar su casa, mejorar sus ingresos, o englobarlo todo en “mejorar su nivel de vida”.

Por último, lo que denomino “lo personal”. Aquí va todo lo que le da satisfacciones más allá de lo material, las “experiencias”. Puede ser llevarse mejor con la familia o con los amigos, estudiar una nueva carrera, aprender un nuevo idioma, aprender a tocar un instrumento musical, aprender o mejorar una destreza, ir más a la iglesia, participar en una obra benéfica, ayudar a los necesitados, viajar, encontrar a su pareja.

Un objetivo en cada una de esas tres áreas es más que suficiente; no intente abarcar más. Mientras más metas se ponga, las posibilidades de fracasar aumentan exponencialmente. Saber a dónde va es una buena parte del plan, el resto implica cómo llegar allí. De eso le daré algunas ideas la semana entrante. Mientras tanto, le deseo un feliz año nuevo.