IDEAS

Cuando se pierde la confianza

En estos años tan tumultuosos que nos ha tocado vivir, la confianza en las personas y en las instituciones se pierde cada vez más. Hace unos días se publicó el XXI Barómetro Anual de Confianza de Edelman, que mide la confianza en las instituciones a nivel mundial, el cual evidenció que la confianza, especialmente en el Gobierno, los medios de comunicación y las ONG se ha reducido a un mínimo histórico. Es irónico que quienes más han perdido la confianza de la población son aquellos para quienes esta es uno de sus principales activos: los periodistas.

' El déficit de confianza ha empeorado tanto que la gente ya no sabe en quién ni en qué creer, y ni siquiera confía en sí misma.

Jorge Jacobs

Según el estudio, por primera vez en la historia, menos de la mitad de todos los estadounidenses confían en los medios tradicionales, mientras que la confianza en las redes sociales ha alcanzado un mínimo histórico del 27 por ciento.

El 56 por ciento de los estadounidenses está de acuerdo con la afirmación de que “los periodistas y reporteros intentan deliberadamente engañar a la gente diciendo cosas que saben que son falsas o exageraciones graves”. El 58 por ciento piensa que “la mayoría de las organizaciones de noticias están más preocupadas por apoyar una ideología o posición política que por informar al público”.

Según el estudio de Edelman, el déficit de confianza ha empeorado tanto que la gente ya no sabe en quién ni en qué creer, y ni siquiera confía en sí misma para obtener los hechos correctos. Ello se refleja hasta en el nombre del informe: “Declarando la bancarrota de la información”. Para llegar a ese título, influyeron cosas como que “la confianza en todas las fuentes de información está en niveles bajos récord”, ninguna de las cuales llega siquiera al límite de 60 puntos, donde se le considera “confiable”.

Considero que la crisis de confianza en las fuentes de información es uno de los principales problemas actuales, ya que alimenta la desinformación, contribuye a la existencia de los llamados “silos” de información, y hace más difícil que las personas puedan estar suficientemente informadas —y con la información correcta— para tomar decisiones adecuadas.

La crisis en el periodismo ha llegado a tal grado que, en una de las preguntas de la encuesta, sobre qué tan creíble sería para los entrevistados la información acerca de alguna empresa, dependiendo de por parte de quién la escuchara, ninguna fuente llegó siquiera a los 60 puntos, pero quienes aparecieron de último en la calificación fueron los periodistas. ¡Hasta los funcionarios de gobierno recibieron mayor credibilidad!

Aun así, uno de los datos más interesantes en el estudio es la falta de confianza que se tiene en los gobiernos y cómo, a pesar de que el inicio de la pandemia fue acompañado de un incremento en esa confianza, conforme pasaron los meses —y la pandemia— los gobiernos rápidamente perdieron la confianza que habían recuperado.

Contrario a lo que uno se podría imaginar, según el estudio Edelman, las empresas son la única institución que ahora se percibe como lo suficientemente ética y competente para resolver los problemas del mundo. Los directores ejecutivos son los únicos líderes sociales en los que se confía para decir la verdad y solucionar problemas.

En resumen, hay una crisis de credibilidad a nivel global. Es una ironía que ahora tenemos acceso a la mayor cantidad de información que ninguna generación anterior de la humanidad ha tenido, pero no confiamos en poder encontrar la verdad entre tanta madeja de mentiras y falsedades. Es por ello tan importante hoy en día que aprendamos a utilizar el juicio crítico ante cualquier información que nos llega, para ir encontrando aquellas fuentes que sean confiables consistentemente. Y usted, ¿en quién confía para obtener su información?

ESCRITO POR:

Jorge Jacobs

Empresario. Conductor de programas de opinión en Libertópolis. Analista del servicio Analyze. Fue director ejecutivo del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES).

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