Ideas

El Guacamolón o el Mariscal Zavala

Jorge Jacobs Fb/jjliber

Los únicos desenlaces viables de esta elección para Sandra Torres son el Guacamolón o el Mariscal Zavala. No hay más alternativas —sí las hay, pero son más extremas—. De allí que los próximos tres meses hará hasta lo imposible con tal de lograr el Guacamolón, ya que cualquiera de las demás alternativas son cada una peor que la anterior. En efecto, se está jugando la vida. ¿Logrará ganarles la partida a los guatemaltecos?

Para muchos fue un balde de agua la resolución de los magistrados de la CC de la semana pasada. Otorgaron el amparo provisional al MP y la Cicig, pero no devolverán el expediente a la CSJ para que vuelvan a decidir si le dan trámite o no, sino que se lo quedarán hasta que se tenga una resolución definitiva de este amparo. Esta decisión ha causado mucha polémica, ya que se ve como una forma de lavarse la cara de los magistrados, en el sentido de que sí concedieron el amparo contra Sandra, pero en la práctica este no va a tener ningún efecto sobre su candidatura, con lo que igual dan la apariencia de estarla protegiendo para que pueda ganar las elecciones sin impedimentos.

La polémica es generalizada, no solo entre el público, sino entre los mismos abogados. Para un grupo de abogados, esta es una resolución incorrecta y manipulada, pero otro grupo de abogados considera que, por primera vez en mucho tiempo, la CC ha resuelto correctamente un amparo provisional, sin entrar a conocer el fondo del asunto, ya que esto es lo que se debe hacer para dar un veredicto definitivo. En lo que todos están de acuerdo es que la decisión la tomaron por las razones equivocadas; es decir, no por defender la Constitución, sino a Sandra Torres.

Indistintamente de las razones, el efecto práctico es que Sandra Torres queda protegida por lo menos de aquí hasta la segunda vuelta, como mínimo, con lo cual la única forma de evitar que se entronice es venciéndola en las urnas, ya que eso, además, automáticamente le deja sin antejuicio y ya se le puede perseguir libremente.

De allí que Sandra Torres en esta elección se está jugando la vida, literalmente. Los únicos desenlaces para ella son la presidencia o la cárcel. ¿Por qué? Si gana en la segunda vuelta continuaría con la protección del privilegio del antejuicio, el cual difícilmente se le podría quitar una vez tomara posesión el año entrante, ya que a partir de ese momento sería el Congreso quien debiera votar para quitárselo, y allí seguramente su bancada logrará impedirlo.

Pero, si no gana, automáticamente deja de estar protegida por el antejuicio de “candidata” y lo más probable es que en pocos días, sino horas, la citen a declaración —si es que no le ponen orden de captura—, y con la nueva información que se está recopilando en los allanamientos recientes seguramente tendrán suficiente material para llevarla a juicio. Por lo que su futuro muy probable, de no ser electa presidenta, será ir a parar unos años al Mariscal Zavala.

Por ello es por lo que no nos debería extrañar que haga hasta lo imposible para asegurar su triunfo, lo que implica que ahora centrará sus cañones en cualquier candidato que tenga posibilidades de quedar en segundo lugar, hasta asegurarse de tener un candidato lo suficientemente débil como contendiente para la segunda vuelta, que le garantice el triunfo, a pesar del antivoto. Por ello no nos deben extrañar tampoco las acciones legales —ilegítimas— que ha tomado contra fiscales y periodistas. Hará eso y mucho más, con tal de evitar —según ella— la persecución.

Si algunos creían que el juego se terminó con la salida de Zury y Thelma, están equivocados. El juego da para todavía más sorpresas.