Ideas

Hay que aprovechar la oportunidad

Jorge Jacobs Fb/jjliber

El presidente Alejandro Giammattei tiene una oportunidad dorada para hacer cambios en Guatemala que permitan que los guatemaltecos podamos salir lo menos golpeados de esta dura prueba que nos está tocando vivir. No va en la línea de lo que presentó el miércoles, pero todavía se puede rectificar.
De entrada, no considero conveniente que el Gobierno pida al Congreso una ampliación presupuestaria. Se debió haber concentrado en la reducción del gasto, y no en esa idea de que el Gobierno reactivará la economía gastando más. Menos estoy de acuerdo en que se justifique esta ampliación de presupuesto con el argumento de que es “para enfrentar la crisis”, ya que lo que propusieron es básicamente lo mismo que viene proponiendo el ministro de Finanzas desde hace meses, mucho antes de que se pudiera prever la situación actual.

Pienso que debieron aprovechar para denunciar los pactos colectivos con el sinnúmero de sindicatos del sector público, que no son más que una fuente de gasto innecesario e injustificado, responsables en buena parte de lo abultado de los gastos de funcionamiento en el Gobierno. Recordemos que el presidente ofreció durante la campaña que ese sería uno de los focos de su atención. Lo peor de la ampliación es que una parte se utilizará para el pago de las prebendas que esos pactos colectivos establecen. Si iban a utilizar al covid-19 como excusa, mejor la hubieran usado para pedir que se anularan esos pactos colectivos, y no para pagarlos.

Luego, considero que el ISO se debe derogar definitivamente, no solo diferirse. Se debió eliminar desde hace tiempo. Afecta el flujo de efectivo de las empresas y, por tanto, su capital de trabajo. Esa es la razón por la que pidieron que se difiera su pago, ya que las empresas tendrán problemas de flujo de efectivo por la crisis. Pero se puede derogar de una vez sin que tenga mayores consecuencias en la recaudación total del Gobierno, solo en su flujo de efectivo, y eso solo al inicio.

El tema más importante aquí es que, si realmente se quiere reactivar la economía, el plan debe contemplar una reducción o eliminación de varios impuestos, especialmente aquellos que desincentivan las inversiones, que es lo que más se va a necesitar ahora. No puedo dejar de decir que lo mejor es eliminar el impuesto sobre la renta, especialmente tomando en cuenta la severidad de los problemas que se nos vienen a todos, pero como lo más probable es que aún en circunstancias tan extremas como las actuales esto sea impensable para muchos —espero estar equivocado a ese respecto—, hago una propuesta alterna, ya que considero que ahora es el momento ideal para por lo menos simplificar el ISR. Para ello planteo nuevamente la necesidad de reducir la tasa de retención del ISR en el régimen optativo al tres por ciento. Ahora hace mucho más sentido que cuando la propuse originalmente, debido a la generalización del uso de la factura electrónica en línea (FEL).

Y ya que estamos en circunstancias extremas, también considero que es el momento ideal para establecer un régimen “especial” del IVA, en el cual a las empresas se les retenga automáticamente un 20 por ciento del IVA Facturado, y que ese sea el pago definitivo. Con esos pequeños cambios que se hagan, el Gobierno va a recibir ingresos muy similares a los actuales —y muchos más cuando sean la base del despegue económico del país—, pero se eliminará casi todo el desgaste de tiempo, dinero y recurso humano que ahora se desperdicia jugando al gato y al ratón entre los tributarios y la SAT. A grandes rasgos, esa es mi propuesta, y los detalles ya los tiene el presidente Giammattei.