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La corrupción de China y el Banco Mundial

Jorge Jacobs Fb/jjliber

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Hace casi 20 años, el Banco Mundial (BM) inició la publicación de un informe anual titulado Doing Business, que buscaba comparar qué tan fácil o difícil es hacer negocios en cada país, y por años se posicionó como la referencia para evaluar el clima de negocios de los países. Lamentablemente, hace cuatro años funcionarios del BM corrompieron el índice cambiando fraudulentamente los datos para que el gobierno de China no se enojara porque iba a caer en la clasificación. El escándalo ha sido tan grande que el directorio del banco decidió la semana pasada de una vez cancelar el informe.

Antes de la publicación del informe de 2018, mientras el BM buscaba recaudar capital de las naciones donantes, se esperaba que China cayera siete lugares en el ranquin. El presidente, Jim Yong Kim; la directora ejecutiva, Kristalina Georgieva, y sus asistentes presionaron para cambiar el informe de manera que China saliera mejor. Después de considerar varias opciones para mejorar la clasificación que resultaron política o estadísticamente inviables, cambiaron la puntuación de China en tres temas para que mantuviera su puesto en el ranquin. Georgieva luego agradeció al miembro del personal a cargo por poner su “granito de arena por el multilateralismo”.

Al año siguiente, Simeon Djankov, uno de los principales asesores de Georgieva, instruyó a los empleados del BM que volvieran a puntuar a Arabia Saudita para superar a Jordania, un competidor regional. Los investigadores vincularon este esfuerzo con los servicios de asesoría pagados que el BM brindó al gobierno saudí. Djankov había pronunciado un discurso argumentando que Arabia Saudita subiría en la clasificación del Doing Business debido a esos servicios. “La alteración de los datos permitió al Sr. Djankov demostrar que su predicción pública era correcta”, concluyeron los investigadores.

El alegato más extraño de la investigación es que Djankov ordenó al personal de Doing Business ignorar tres reformas adoptadas por Azerbaiyán, que habrían mejorado la puntuación del país. “Varios empleados nos dijeron que el Sr. Djankov parecía albergar una animadversión personal contra el país, que no estaba dispuesto a creer las reformas que el equipo del Doing Business reconoció y confirmó eran legítimas”, escribieron los investigadores.

Leer el informe es muy revelador de qué tan corruptos pueden llegar a ser los funcionarios de los organismos internacionales. Es toda una trama conspirativa para lograr que China se mantuviera en la misma posición, en lugar de bajar siete posiciones, que involucró a los funcionarios más altos del BM. Pero, por otro lado, también es una muestra de qué tanta presión pueden ejercer algunos países sobre esos funcionarios. En este caso particular, lo que estaba en juego era una ampliación de capital del banco y los funcionarios prefirieron alterar los datos del informe que arriesgar enojar a uno de los principales financistas.

También es una muestra de cómo, una vez se rompen las reglas, volverlo a hacer es cada vez más fácil y requiere menos “justificación”, como lo demuestran los cambios que luego se hicieron en el caso de Arabia Saudita, solo para alimentar el ego y los intereses personales de un funcionario de más bajo nivel que en el caso anterior.

Es realmente lamentable que un instrumento tan útil como había sido el Doing Business se haya perdido como consecuencia de funcionarios y políticos corruptos. Es importante también observar las consecuencias que van a tener estas revelaciones, en especial, en el caso de Kristalina Georgieva, quien ahora dirige el Fondo Monetario Internacional. ¿Será que va a renunciar? Y no hay que olvidar al otro involucrado en este escándalo: el gobierno de Xi Jinping.