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¿Lo peor está por venir?

Jorge Jacobs Fb/jjliber

Esta semana se han recrudecido las advertencias, a nivel global, de que “lo peor está por venir”. Desde el secretario general de la OMS, pasando por los modelos sacados de la manga de la OPS, hasta nuestro zar local anti-covid. Todos asustando con “el petate del muerto” de que ya viene el apocalipsis zombi para que crezca el pánico y todo el mundo los vea como los divinos redentores que salvarán nuestras vidas. Nada más alejado de la realidad.

Como ya lo he comentado en varios artículos, conforme más se va conociendo del SARS-CoV-2 más posibilidades hay de que la mayoría de las personas logre vencerlo, y más van quedando en ridículo los “modelos” matemáticos que han utilizado para asustar a la gente.

Y la evidencia continúa acumulándose. Por ejemplo, en el famoso caso de Suecia, aun con todo lo que se le critica por no haber encerrado a la gente y de que tiene “más muertes que todos sus vecinos”, el modelo del Imperial College pronosticaba más de 10 veces la cantidad de muertos que realmente hubo.

Pues la Coprecovid utilizó hace apenas un par de días una gráfica similar, citando datos de la OPS y de la Universidad de Washington, y amenazándonos exactamente igual que Neil Ferguson: si se quitan las restricciones habrá miles de muertos. Pero es una amenaza con el petate del muerto, porque aún si el “modelo” fuera cierto —aunque lo más seguro es un nuevo fiasco— utilizan el escenario en donde se quitan todas las restricciones y nadie se preocupa de su salud e higiene, lo cual no es ni cierto, ni es lo que estamos pidiendo. Pero eso es irrelevante, lo que quieren es asustar.

Esta semana se publicó un artículo en el Wall Street Journal que hace una reseña de tres estudios recientes en los que la conclusión básica es que el costo de los encierros es mucho más alto para toda la población que si se tomaran medidas más focalizadas en las personas que tienen más riesgo de enfermarse severamente. Los estudios fueron realizados por investigadores de la Universidad de Berkeley, un instituto alemán y del MIT. Al final el artículo concluye que “el consenso económico se está acumulando para indicar que los encierros deben terminar”.

Otro par de estudios fueron publicados en los días recientes, uno del Instituto Karolinska de Suecia y otro de la Universidad Tübingen en Alemania. En el primero encontraron que un porcentaje mucho mayor de lo que indican las pruebas serológicas ya había desarrollado anticuerpos contra el covid-19. En el segundo, descubrieron que aún personas que no habían sido expuestas al SARS-CoV-2 producían una respuesta inmune ante su ataque, lo que podría estar vinculado a previas infecciones respiratorias con otros virus. Si se comprueban los resultados de estos estudios, ayudarían a explicar por qué es que no todas las personas se contagian de covid-19 y por qué las curvas de contagio empiezan a bajar mucho antes de que se infecte toda la población.

Y del lado de los tratamientos también se acumula evidencia alrededor de varios que pueden ayudar a reducir los síntomas de la enfermedad. Para no ir más lejos, ayer mismo se publicó un estudio en Míchigan que atribuye a la malafamada hidroxicloroquina buenos resultados para reducir las muertes por covid-19.

En resumen, contrario a lo que los profetas apocalípticos del covid-19 argumentan, yo estoy convencido de que lo mejor está por venir y que la verdad prevalecerá sobre tanta amenaza de pánico. Pero no me crea a mí, investigue usted por su propia cuenta. En esta dirección encontrará un buen resumen del conocimiento actual de la enfermedad: https://bit.ly/infocovjj