Ideas

Quédate si lo debes hacer; si no, sal a trabajar

Jorge Jacobs Fb/jjliber

Muchos se están quebrando la cabeza de cómo recuperar la economía luego de las catastróficas consecuencias que tendrá el cierre casi total de operaciones de la mayoría de las empresas. Se habla de estímulos, préstamos, atraso del pago de impuestos, pero pocos se atreven a decir —mucho menos a exigir— la solución más importante de todas: dejar que las empresas operen, dejar que las personas trabajen.

Luego de eso se pueden buscar soluciones para paliar los daños que ya se ocasionaron, pero lo más importante es no seguir haciendo el abismo más grande. Cada día que pasa una empresa cerrada, las posibilidades de que no pueda pagar la planilla a fin de mes, de que no pueda pagar sus obligaciones, crecen exponencialmente.

Ha circulado profusamente en internet una gráfica basada en un estudio realizado por el banco JP Morgan en 2016, sobre la cantidad de días promedio que una pequeña empresa puede operar sin recibir ingresos. Si no le ha llegado, le invito a que la busque. Como se puede ver en esa gráfica, la mayoría de las empresas quebrarían en menos de un mes de no recibir ingresos —y eso que son empresas en Estados Unidos, imagine cómo están las locales—. Como siempre he dicho, las empresas quiebran por falta de liquidez; es decir, porque no tienen flujo de efectivo suficiente para cumplir con sus compromisos, no porque no tengan ventas o activos. De hecho, el nombre del estudio es muy contundente: El efectivo es el rey (Cash is King).

Los serios problemas que la mayoría de las empresas ahora están teniendo se incrementarán exponencialmente la semana entrante, cuando tengan que pagar la planilla y resulte que no tienen suficiente dinero para hacerlo. Entonces el problema pasará a los empleados, que hasta el momento han podido sobrevivir en sus casas porque tenían los fondos de su sueldo del mes pasado, con los que habitualmente compran su comida y demás necesidades. ¿Cuántos días creen ustedes que muchas personas que viven de su sueldo, y que no tienen mayores ahorros —que son la mayoría—, van a poder sobrevivir si no reciben su cheque o transferencia a fin de mes?

Y eso es con los empleados. Ahora haga el mismo ejercicio para la gran mayoría de guatemaltecos que no tienen un sueldo fijo, que viven de lo que logran hacer o vender en el día. ¿Se puede imaginar las penas que ya están viviendo? De ahí que no nos debe extrañar que ya se empiece a oír de problemas y saqueos.

Es imperativo que el Gobierno relaje las restricciones a operar y trabajar antes de que la situación se le salga de las manos. Ni siquiera la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el cierre de la empresas y la paralización de la actividad económica. Lo que se debe recalcar —y que es en lo que insiste la OMS— es que se deben guardar las normas de higiene, como lavarse las manos con agua y jabón durante por lo menos 20 segundos, cada cierto tiempo, o utilizar el gel de alcohol cuando esto no sea posible, y mantener la distancia prudencial (entre uno y dos metros) de las demás personas. Son las personas que corren más riesgos —personas mayores de 65 años y aquellos que tienen ciertos factores que los hacen más propensos a que la enfermedad se desarrolle de manera severa— las que deben resguardarse en aislamiento físico; todos los demás no.

El encierro de todas las personas tendrá consecuencias mucho más serias que las que podría tener el contagio de la enfermedad —que en la gran mayoría de personas es benigna—. Se debe permitir que las personas puedan salir a trabajar ya o la situación se complicará exponencialmente. #QuédateEnCasaSiTeDebesQuedarSinoSalATrabajar