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¿Quién riega las raíces?

¿O será que somos nosotros, los tributarios, quienes lo estamos pagando por medio de algún oscuro programa social?

Hace unos días, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirmó que el comité proformación Raíces tiene ya 20,782 adherentes de los 28,083 que se necesitan para convertirse en partido político. El dato llama la atención, no por la cifra en sí, sino por la velocidad: a inicios de febrero contaba con apenas 2,167 afiliados. Y luego, como por arte de magia, en dos meses sumó 18 mil afiliados. Uno se puede preguntar cómo le están haciendo para afiliar tan rápido a la gente, pero la pregunta del millón no es esa, la verdadera pregunta es: ¿quién lo está pagando?

La pregunta del millón no es cómo lo están haciendo, sino quién lo está pagando.

Según los informes del TSE, el 19 de diciembre de 2025, Raíces tenía 590 afiliados, el 4 de febrero, 2,167, el 24 de marzo, 10,446, y el 24 de abril, 17,798. Ya para el 30 de abril, que fue cuando el TSE dio la información, habían subido a 20,782 afiliados. En el período en el que se aceleraron las afiliaciones, Raíces promedió 198 afiliaciones diarias, mientras que su competidor más cercano iba por 87 afiliados nuevos cada día. Ese mismo comité, en su mejor momento (con los datos para estas fechas), estaba afiliando un promedio de 154 afiliados nuevos cada día. De allí, todos los demás estaban por debajo de los cien diarios. Es decir, Raíces fácilmente duplica la velocidad de captación de afiliados que el resto de comités, con excepción de uno, al que “solo” le saca un 30 por ciento más de velocidad de afiliación.

Según declaró un representante del Departamento de Organizaciones Políticas del TSE, Raíces “entrega entre 30 y 50 paquetes de fichas cada jornada”. Para afiliar a tantas personas diarias se necesitan promotores en campo, transporte, impresión de formularios, verificación preliminar de los CUI, coordinación departamental y, probablemente, algún incentivo para que el ciudadano dedique tiempo a firmar una hoja de adhesión. Eso tiene un costo real. Ningún comité lo ha cuantificado en público porque nadie les ha pedido que lo hagan, pero sería bueno que alguno de los comités en la contienda se transparente y nos cuente cuánto le cuesta, en promedio, la captación de cada nuevo afiliado. A quienes les está costando un mundo conseguir cada afiliado, ahora tienen la oportunidad de sincerarse y contribuir con aclarar el panorama político, de cara a la elección de 2027. Si no se atreven a hacerlo público, yo me ofrezco a hacerlo, sin revelar las coordenadas.

Lo que no me puedo creer es que sea gratis. Conocidos que han intentado formar partidos de manera “idealista” me han contado que la gran barrera para hacer un partido siempre es conseguir el dinero para financiarlo. Porque todas las actividades conllevan costos, aunque las hagan con voluntarios.

De allí viene el siguiente misterio. A cualquier mortal, el TSE le rechazaba, en promedio, el 30 por ciento de los nuevos afiliados, porque supuestamente son muy quisquillosos y se agarran de cualquier ínfimo detalle para rechazar una solicitud de afiliación. Y, según me cuentan, desde el escándalo de la afiliación de muertos del Movimiento Semilla, se han vuelto todavía más quisquillosos y ahora rechazan, en promedio, el 50 por ciento de las nuevas afiliaciones. Si esto es así con los de Raíces, quiere decir que están captando el doble de afiliaciones diarias, es decir, casi 400, para que, luego de los rechazos, logren registrar a 198. La otra opción es que no les estén rechazando tantos, con lo que, entonces, el promedio bajaría. Ninguna de las dos opciones disipa las sospechas sobre este proceso. Si están captando más, ¿cómo le están haciendo? Y si lo que pasa es que les están rechazando menos, ¿por qué a los demás no?

Vuelta a la pregunta del millón: ¿de dónde están sacando la plata para este acelerado proceso? ¿O será que somos nosotros, los tributarios, quienes lo estamos pagando por medio de algún oscuro programa social?

ESCRITO POR:

Jorge Jacobs

Empresario. Conductor de programas de opinión en Libertópolis. Analista del servicio Analyze. Fue director ejecutivo del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES).

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