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Se necesitan camas y vacunas, no nuevas restricciones

Jorge Jacobs Fb/jjliber

En el corto plazo, lo que más nos puede afectar es lo que hoy en la tarde decida el presidente acerca del incremento de restricciones que anunció hace un par de días. Por ello considero de vital importancia entender el estado actual de la pandemia en Guatemala.

En las últimas semanas ha habido un repunte de casos activos que estimo ha llegado, hasta el miércoles, a un 80 por ciento del nivel que llegaron en lo más fuerte de la “primera ola”, entre junio y julio de 2020. Luego, es importante entender las cifras de casos confirmados que se anuncian cada día, ya que esos datos, que podrían parecer muy grandes, representan los resultados sumados de varios días, no solamente los del día más reciente.

Por ello siempre advierto de que, para tener una mejor percepción del estado de la enfermedad, se debe revisar la gráfica de los casos confirmados por fecha de toma de muestra. En ella se ve que el promedio de siete días más alto que se dio en el pico de enero fue de 822, y ahora ha llegado a 912. En el pico de junio-julio de 2020, el promedio de siete días más alto fue de 1,186, por lo que el actual está a un 77 por ciento del nivel de la “primera ola”, consistente con los cálculos de casos activos.

Con base en estos datos, podemos decir que, si bien hay un repunte de la enfermedad, todavía no está al nivel de lo que se dio en la “primera ola”, y además, lo más probable es que aun si llega a ese nivel, sea por poco tiempo, ya que, si tomamos en cuenta el período de incubación de la enfermedad —de 10 a 14 días—, ya estaríamos empezando a ver el pico de contagios que se pudieron haber dado en la Semana Santa, por lo que, indistintamente de las acciones que el Gobierno tome, la semana entrante se debiera empezar a ver una tendencia a la baja de casos que, insisto, no tendrá nada que ver con las medidas que anuncie Giammattei —sean las que sean—, sino con que ya habrá pasado el período para que se manifestaran los probables contagios que se pudieron dar durante la Semana Santa.

En donde el presidente sí está utilizando un dato muy equivocado es en las muertes. Dice el gobernante que ya se está llegando a los niveles de julio y agosto de 2020, porque un día se reportaron 30 muertos. Nuevamente, los resultados que presenta todos los días el MSPAS no son del día anterior, sino de varios días pasados.

De ahí que también sea importante revisar la gráfica de los casos por fecha de fallecimiento, y allí se puede ver que la cantidad de muertes diarias no se ha incrementado en los últimos meses y está muy por debajo de los niveles a que se llegó en la “primera ola”. El promedio de siete días más alto que se tuvo durante esa primera ola fue de 64 fallecimientos. Actualmente ese promedio está en 14; es decir, un 20 por ciento de la “primera ola”.

Todo esto no implica que los porcentajes de ocupación de las camas no estén llegando al punto de saturación, pero el problema aquí es que el Gobierno no aprovechó el tiempo que tuvo desde julio pasado para incrementar la capacidad de respuesta en caso de que se diera un nuevo repunte, a pesar de tener autorizados los recursos para hacerlo.

Si algo debiera anunciar el presidente hoy es cómo están corriendo para incrementar la capacidad de atención de pacientes de covid-19, en lugar de estar amenazando a la población con nuevas y mayores restricciones, para solapar la responsabilidad de su administración de no hacerlo cuando pudieron. El sistema de semáforos está funcionando bien, el problema es que no hay suficientes camas, ni vacunas.