BIEN PÚBLICO

Cuántos somos y hacia dónde vamos

Jonathan Menkos Zeissigjmenkos@gmail.com

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Entre el 23 de julio y el 16 de agosto del 2018 se llevará a cabo la recogida de información que dará vida al XII Censo Nacional de Población y al VII Censo Nacional de Vivienda. Cerca de 14 mil censistas, junto a 3,500 supervisores, estarán en esos días desplegados por todo el territorio nacional, tocando la puerta de cada hogar, para hacernos 70 preguntas que permitirán conocer cuántos somos, con quién vivimos y bajo qué condiciones, de dónde venimos, cómo nos autoidentificamos, entre otras cuestiones clave para conocernos y para mejorar nuestra comprensión sobre los retos que debemos enfrentar colectivamente.

Los censos son una valiosa herramienta de apoyo para la planificación del desarrollo económico y social. A partir de sus estadísticas podemos definir hacia dónde vamos y cómo llegaremos ahí. Por ejemplo, la información censal —acompañada de una institucionalidad pública funcional y efectiva en la búsqueda del bienestar social—, puede ayudar a quienes hacen políticas públicas a comprender la evolución demográfica del país, su realidad socioeconómica y cultural, y a partir de ahí diseñar y poner en marcha programas de educación o salud pública que aumenten la cobertura hasta llegar a todas las personas, sabiendo además en dónde viven, qué idioma hablan y cuáles son sus necesidades insatisfechas.

El diseño de programas más exitosos en la promoción del empleo, la lucha contra la pobreza y la desigualdad también requiere de estadísticas más actualizadas y puntuales como las proveídas por el censo. En el ámbito local, el censo puede suministrar información para un mejor ordenamiento territorial, ayudando a comprender la demanda actual y futura de servicios de agua, electricidad y saneamiento ambiental, así como de transporte, seguridad, recreación y empleo. Para un sector empresarial dinámico, moderno y con capacidad de planificación, toda la información estadística proveída por el censo será útil para tomar decisiones sobre inversión y empleo.

Asimismo, los resultados del censo permitirán reiterar el carácter pluricultural, multiétnico y multilingüe de Guatemala, una nación con cuatro pueblos —mestizo, maya, garífuna y xinka—, 22 comunidades lingüísticas y 25 idiomas nacionales, y así fomentar la construcción —mediante políticas sociales, culturales y económicas— de una sociedad más abierta y empática frente a la diversidad.

Ahora mismo el mayor reto del censo radica en que las personas estén dispuestas a abrir la puerta de sus hogares y ayudar con su información a lograr alimentar un sistema estadístico confiable sobre las características de las personas, sus viviendas y servicios básicos, tras 16 años del último censo nacional. Una vez finalizada esta etapa, el siguiente reto será el procesamiento de la información y la difusión de sus resultados. Finalmente, el mayor desafío consiste en que todo este esfuerzo trascienda de ser meramente la producción de estadísticas para convertirse en una fuente vital para el debate social sobre cómo estamos hoy y la toma de decisiones sobre cómo queremos estar en el futuro: una sociedad más igualitaria, con mejor crecimiento económico y más bienestar. La información del censo debe ser el punto de partida para la planificación social, política y económica del país. Si tiene tiempo visite www.censopoblación.gt, ahí hallará toda la información que el Instituto Nacional de Estadística y sus aliados están generando para hacer de este un trabajo exitoso y útil para los guatemaltecos. Por lo pronto, abramos la puerta y dediquemos entre 30 y 50 minutos a este esfuerzo nacional.

jmenkos@gmail.com

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