Editorial

Anfitriones de calidad

Promover una cultura de anfitriones de calidad, así como generar nuevos puntos de atractivo, son tareas pendientes.

En noviembre último, la Organización Mundial del Turismo develó una lista de 55 pueblos alrededor del mundo seleccionados por un exigente panel de expertos como los mejores para el turismo. Best Tourism Villages constituye un reconocimiento anual a los esfuerzos de autoridades y pobladores por brindar una buena estadía a los visitantes, con experiencias culturales únicas y a la vez propiciar la sostenibilidad ambiental como factor clave. Guatemala postuló seis destinos, de los cuales fueron incluidos dos en la lista global 2024: Uaxactún, Petén, y San Juan del Obispo, Sacatepéquez.


Uaxactún es un sitio arqueológico que alguna vez fue observatorio astronómico de la civilización maya. Y aún lo es: la alineación de algunas de sus estructuras con los solsticios de verano, el 21 de marzo, y de invierno, el 21 de septiembre, constituye una vivencia constante que atrae a turistas nacionales y extranjeros. La participación activa de comunitarios locales en la atención de visitantes, así como en la conservación del bosque, son el centro de este atractivo fascinante.


La aldea San Juan del Obispo, con 486 años de historia y asentada al pie del volcán de Agua, a pocos kilómetros de la monumental Antigua Guatemala, es la otra joya turística guatemalteca reconocida por la ONU. Fundada por el primer obispo de Guatemala, Francisco Marroquín, tiene un importante patrimonio colonial, pero también una comunidad agrícola vibrante. El cultivo de frutas, especialmente el níspero, y la producción de artesanías se conjugan con un entorno natural amigable para caminatas, biciturismo y contemplación histórica.
Si valoramos en conjunto las características de ambas comunidades turísticas, no es complicado identificar al menos medio centenar de destinos, en todos los departamentos del Guatemala, que también poseen recursos naturales deslumbrantes, paisajes idílicos, ciudades históricas o sitios arqueológicos prehispánicos, instalaciones para hospedaje, variadas artesanías y gastronomía, además, por supuesto, de la proverbial hospitalidad guatemalteca. La pregunta es ¿por qué el país no tiene más Best Tourism Villages?


Desde hace más de dos décadas se han impulsado políticas nacionales de turismo que se han centrado en la publicidad en EE. UU., Europa y ciertos países de Asia; así también la participación en ferias mundiales de turismo tiene su relevancia. Sin embargo, esta divulgación en tiempos digitales tiene múltiples canales, recursos y modalidades que pueden atraer a potenciales visitantes. La clave está en la calidad de infraestructura disponible para pasar de la persuasión en videos y fotografías a la confirmación de la vivencia prometida.


Las vías terrestres siguen con serias limitaciones, lo cual se agrava cuando se producen protestas que bloquean puntos neurálgicos. Existen altibajos en la organización y convicción de las comunidades respecto de brindar una experiencia de usuario que se convierta en recomendación sin fronteras. Promover una cultura de anfitriones de calidad, así como generar nuevos puntos de atractivo, son tareas pendientes. Y por último, pero no menos importante, la conservación de ríos, lagos y bosques, que pueden generar más recursos que ciertos cultivos destructivos, ilegales y cortoplacistas.

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