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Crisis es innegable pero oportunidad es posible

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La previsión del impacto económico de la crisis del coronavirus, oficializada ayer por el Banco de Guatemala, suscita temores de recesión y puede ser motivo de pesimismo, pero a la vez no se trata de la primera ni de la última situación complicada para Guatemala, una nación que con todo y sus avatares históricos ha podido sortear las adversidades gracias al ingenio, el trabajo y la proactividad de sus ciudadanos, que en este momento colaboran mayoritariamente en la contención de la pandemia.

Se trata de un duro capítulo en la evolución de la humanidad y nuestro país no está exento de padecer los efectos inmediatos de la reducción de importaciones y exportaciones globales, pero es un freno temporal que conviene abordar como una pausa de análisis prospectivo y oportunidad para giros estratégicos en la producción de bienes y servicios. Esta no es labor exclusiva del Gobierno, sino que precisa de una conjunción de abordajes académicos, técnicos, financieros, comerciales e incluso ecológicos, con apertura, respeto e independientes de dogmatismos de uno u otro signo.

Las universidades del país y sus centros de investigación pueden concentrarse en involucrar a sus cuerpos docentes y científicos, así como a estudiantes talentosos, en la evaluación de las fortalezas y las debilidades competitivas del país, a fin de promover escenarios de acción con visión de mediano y largo plazos, lo cual requiere del involucramiento de actores políticos representados en el Ejecutivo y el Legislativo para definir una agenda de leyes, programas productivos, incentivos, acuerdos comerciales alianzas y regulaciones democráticas acordes a la necesidad de reinventar el crecimiento nacional en una nueva era global.

Quizá aún no es tarde para que los diputados al Congreso, especialmente el centenar de integrantes que asumieron hace un trimestre, recapaciten sobre la dirección de sus fidelidades y la conjugación de sus afinidades, puesto que, de no lograr un actuar íntegro y visionario, ellos mismos se verán impactados por una crisis humanitaria sin precedentes. Son ellos quienes tienen la delegación del poder popular, lo cual no constituye un cheque en blanco ni un permiso para armar connivencias sectarias.

De toda crisis siempre surgen oportunidades, es una frase usual de emprendedores, consultores de negocios, estrategas comerciales y asesores de gobiernos. Es un axioma demostrado en repetidas formas, tanto en el mundo de las empresas como en el devenir de los Estados, pero es necesario mantener la visión de razonable optimismo en lugar de solo esperar pasivamente el impacto.

La acción debe abarcar a miles de micro, pequeñas y medianas empresas que proveen empleos, aportan al fisco y producen innovaciones diferenciadoras. Es entonces donde entra el papel de funcionarios y representantes electos: no están allí para negocios personales ni para urdir intercambios de favores, sino para servir al ciudadano y trazar rutas que reduzcan la incertidumbre. El programa de préstamos de reactivación anunciado por el Crédito Hipotecario Nacional despertó expectativas, pero su reglamento de aplicación no ha sido publicado, con lo cual aún no son viables en un momento crítico para muchas empresas. Este caso puede servir de ejemplo y justificación para ampliar el diálogo prospectivo, involucrar a más sectores en la generación de propuestas y empoderar esa creatividad tan sorprendente de los guatemaltecos.