EDITORIAL
El reloj del hambre sigue corriendo
Resulta paradójico notar que la crisis de desnutrición infantil aguda y crónica es algo tan urgente que los gobiernos anteriores se han gastado sus cuatro años en planes, estudios, monitoreos, mesas técnicas, evaluaciones, proyectos, repartos de víveres —a menudo politizados— y construcción de centros de recuperación —que al cabo de cierto tiempo quedan abandonados, desabastecidos o sin personal—, con lo cual la prioridad se vuelve rutina y lo perentorio, es decir, la vida de los niños afectados por la inanición, se queda en nuevas cifras, gráficos de barras y estadísticas —variables según el método de medición—, que son legadas al siguiente Ejecutivo, que repite el ciclo.
Con la Cruzada Nacional contra la Desnutrición convocada por el actual presidente se renueva la esperanza de que los esfuerzos multisectoriales y multifactoriales contra este flagelo comiencen a mostrar avances consistentes que reduzcan de manera definitiva las cifras de la agonía de cientos de familias golpeadas por las malas cosechas, la sequía, la falta de empleo y el rezago en el aprendizaje de niños y jóvenes que pueden convertirse en la siguiente generación de un ciclo ominoso.
Tan solo a finales de enero ya se reportaba un fuerte incremento de casos de niños con desnutrición aguda en siete departamentos: Sololá, El Progreso, Santa Rosa, Chimaltenango, Jutiapa, Escuintla y Jalapa. Lo más preocupante es que apenas estamos a las puertas de la época de mayor calor, en la cual se agotan los granos almacenados de la cosecha pasada, si es que la hubo. Hay aldeas del Corredor Seco que se encuentran en una situación desesperada pero a la vez silenciosa, puesto que muchos de esos dramas no llegan a conocerse en entornos urbanos.
En todo caso, el plan contra el hambre del gobierno actual será sometido a aprobación a comienzos de marzo, y depende también de la readecuación presupuestaria, la cual, a su vez, se verá golpeada por los Q6 mil millones que se deben entregar a la Usac y otras entidades, por orden de la Corte de Constitucionalidad, lo cual golpeará la capacidad ejecutiva del Estado en determinadas áreas.
El presidente Giammattei ordenó dotar de equipo y personal al Centro Nutricional de Olintepeque, Quetzaltenango, durante su gira por ese departamento. Advirtió de que se deben hacer adaptaciones presupuestarias y administrativas para agilizar esta implementación, por lo cual la puesta en funcionamiento podría comenzar en junio. Cabe hacer notar que este centro fue construido en el 2015 pero nunca recibió el apoyo presupuestario para atender a la población.
Esto constituye a la vez un reto y una oportunidad para las autoridades que asumieron hace casi 40 días: conducir cuanto antes un esfuerzo para auxiliar a las familias que viven en precariedad y para emprender la lucha de fondo contra la desnutrición aguda y crónica. Se cuenta ya con la experiencia de varias fundaciones y ONG que desarrollan exitosos proyectos alimentarios y también productivos que merecen ser replicados, tales como el desarrollado en la aldea Tzununá, Sololá, por la Fundación Castillo Córdova, tan solo por mencionar un ejemplo. La misma ciudadanía debe tener un canal de participación, libre de cualquier sesgo político, para poder ayudar y así plasmar su hermandad con aquellos guatemaltecos que en esta misma tierra “de sol y de montaña”, como la llamaba el poeta José Rodríguez Cerna, amanecieron con la angustia de no saber si podrán comer hoy.