EDITORIAL
Febrero loco y los procesos otro poco
El 3 de marzo próximo se prevé que el Legislativo designe titular y suplente de la CC.
Esta semana se efectuó un simulacro de reacción sísmica que realmente no tomó a nadie por sorpresa y transcurrió sin sobresaltos. Pero no fue el único. La Corte de Constitucionalidad también hizo el amague de atender los recursos de amparo en contra de la lista viciada para elegir magistrados del Tribunal Supremo Electoral: hace una semana dio 48 horas al Congreso y a la postuladora para que presentaran un informe sobre los criterios de votación, a todas luces amañados, que condujeron a tal nómina minada. Hasta el momento en que surgen estas líneas, no se sabe si para fallar están esperando a que se consume la jugarreta o a saber si será reelecto alguno de los siete magistrados que buscan otro período en la Corte Celestial, aunque ya no hay tantas sillas.
La Corte Suprema de Justicia terminó ayer de recibir los expedientes de aspirantes a titular y suplente de la CC a las 3 y media de la tarde. Pasaron horas para algo tan sencillo como reportar el número e identidad de los solicitantes, entre quienes figura la fiscal general, Consuelo Porras, en nuevo intento después del ninguneo que le hiciera el Consejo Superior Universitario. A la vez, en esta entidad nominadora hay impugnaciones contra una de las magistradas electas, por presunto incumplimiento de un requisito.
En los tiempos del insulso y cuestionado rector Walter Mazariegos ya nada extraña, pero eso no quiere decir que dé igual: se debe revisar el proceso, no solo por este perfil, sino por la ilegitimidad de más de una veintena de integrantes. Ya están surgiendo los nuevos nombres de representantes estudiantiles y docentes de facultades, legítimamente electos y con representatividad validada. No estaría lejos interponer un recurso en la CC, aunque no se sabría decir si en la actual o en la siguiente.
Por cierto, en la postuladora para fiscal general se tuvo que enderezar ayer mismo, por truculenta e inconstitucional, la ponderación de los años de ejercicio profesional. Pero si la ciudadanía y la prensa no ponen el grito en el cielo, habría proseguido el juicio parcializado que implicaba exclusiones en detrimento de la evaluación seria de idoneidad. Pero eso lleva de vuelta a la parsimonia de la CC saliente respecto de la nominación de magistrados electorales: si la resolución de esta objeción tan vital, crítica y trascendental fuera una evaluación de desempeño, ¿deberían ser idóneos para la siguiente magistratura?
En el Congreso de la República se efectuaron esta semana las entrevistas exprés de aspirantes a magistrados constitucionales. Diez minutos de exposición y otros diez para las preguntas, para todos, incluyendo a los que aspiran repetir. Hay cruces de señalamientos de arreglos, componendas, desaires; de favoritos que de pronto perdieron fuerza y reciclados con pasado electoral que quieren lucir para esta foto como jueces imparciales. El 3 de marzo próximo se prevé que el Legislativo designe titular y suplente de la CC.
En el Ejecutivo se produjo la más alta afluencia de aspirantes, pero es el proceso más hermético. No es la primera vez que ello ocurre y ya corren las apuestas: unos dicen que será algún allegado, otros que habrá visión ecuánime y, en todo caso, la próxima CC apunta a ser más variada en enfoques y afinidades, debido a las mismas pugnas. A la larga, lo que se necesita de un máximo tribunal es que resuelva con claridad y celeridad las consultas que se hagan, en favor de la justicia, la competitividad y la certeza jurídica. No debería haber más jerigonzas ni tardanzas como la que actualmente pesa sobre la nómina del TSE, como si estuvieran esperando a ver en qué casilla de la ruleta cae la bolita.