EDITORIAL
Intereses ilícitos se mimetizan en conflicto
Es necesario un despliegue de vigilancia estratégica, pero también un monitoreo tecnológico.
En el último ranking de gestión municipal de Segeplán disponible en línea, Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán, Sololá, coinciden en obtener una calificación de baja gestión estratégica y de servicios públicos; es decir, los retos del desarrollo humano distan de ser abordados de forma continua y eficaz, según la propia definición de tales indicadores. De acuerdo con la denominada “Carta de navegación municipal”, documento elaborado por el anterior gobierno, en el 2023, también se exponen amplias brechas comunes: en cobertura educativa, ordenamiento territorial, equidad y participación en los consejos Municipales de Desarrollo que deberían definir prioridades locales ante los Codedes.
Valga señalar lo anterior, que no es una situación nueva, a propósito de la falta de mayores resultados tangibles —específicamente, capturas de sospechosos— respecto de los confusos y fuertes incidentes armados del 12 de diciembre último, que dejaron unos 13 fallecidos. Quedó evidenciado, en fotos y videos de dron, la presencia de individuos no identificados que portaban armamento de alto calibre, de uso militar. Además, en los días posteriores a la refriega se pudo notar la proliferación de mensajes polarizantes y de desinformación que encresparon los ánimos de algunos pobladores en contra de las autoridades.
Funcionarios de seguridad señalaron la posible influencia de mafias, tal vez vinculadas con el narcotráfico. Ambos municipios, de llamativa demarcación alargada y casi paralela, conectan la bocacosta con el altiplano, pero, paradójicamente, carecen de conexiones viales eficientes. Solo hay caminos de terracería, que en ciertos tramos se vuelven pasos de herradura. Algo prácticamente inconcebible en pleno siglo XXI. No sobra recordar la prevalente pobreza de la región.
Tras los sucesos de diciembre, trascendió un informe de la PNC, con una versión de un supuesto ataque a balazos desde un helicóptero, la cual fue desmentida por haber sido redactada bajo amenazas contra los agentes. Tal confusión exhibe la falta de protocolos para abordar esas situaciones, en las cuales deberían existir prácticas confidenciales para codificar factores críticos, a fin de comunicarlos de forma estratégica. El histórico conflicto limítrofe de ciertas aldeas entre Nahualá e Ixtahuacán tiene más de cien años, causado por diferencias culturales y disputas ancestrales de tierras.
No obstante, los hechos del 12 de diciembre denotan más una mímesis aprovechada por ilícitos intereses para prolongar el control territorial de un corredor. Es allí donde también se debe concentrar la labor de inteligencia, confirmada por el propio ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, al ser consultado por la falta de capturas. Una de las posibles tácticas de grupos criminales es propagar desconfianza entre la población civil acerca del actuar de fuerzas de seguridad: un truco usado en otras regiones y países para entorpecer la aplicación de la ley y la presencia del Estado.
Es necesario un despliegue de vigilancia estratégica, pero también un monitoreo tecnológico, incluyendo observación satelital, para detectar patrones de movimiento según se efectúen operativos. A largo plazo, es impostergable el impulso de mayor actividad productiva en la región, empezando por la continuación de la carretera asfaltada que se quedó detenida en la aldea Guineales, Santa Catarina Ixtahuacán, proveniente de Suchitepéquez. La sola conexión fomentaría el comercio y la productividad, además de que sería ruta alterna al altiplano. Reducir el aislamiento diluiría el caldo de cultivo que aprovechan bandas facinerosas para operar.