EDITORIAL
La alegría como activo económico y productivo
Xetulhá es más que una infraestructura exitosa, es una apuesta por la excelencia.
Mucho de premonitorio tiene la tradicional denominación de Retalhuleu como “la capital del mundo”, la cual, aunque hace alusión a su cabecera, es extensiva al cercano distrito turístico y lúdico originado hace tres décadas con las instalación del parque acuático Xocomil, del Instituto de Recreación de los Trabajadores de Guatemala (Irtra), que hoy por hoy se ha extendido a otras zonas de gran atractivo, dentro de las cuales figura el vecino parque de diversiones Xetulul, el fascinante recorrido natural Xejuyup y el famoso complejo Los Hostales, dentro de los cuales a diario hay miles de sonrisas, de familias unidas, de visitantes —guatemaltecos y extranjeros— fascinados e invitados a regresar.
La visión de un talentoso y visionario equipo de trabajo, encabezado por su presidente Ricardo Castillo Sinibaldi y la directiva del Irtra se anota un previsible éxito con la apertura de una nueva zona de diversión acuática Xetulhá, cuya inauguración invita a celebrar a la alegría como un activo económico inmarcesible, pero que genera inversión, oportunidades de empleo y también desarrollo para la comunidad, en la cual vuelve a florecer.
Con una inversión de Q700 millones, representa mucho más que una ampliación de la oferta recreativa del país. Es la manifestación más reciente de un modelo institucional que durante más de seis décadas ha demostrado que la buena administración, la transparencia, la integridad y la prospectiva de largo plazo son los caminos por los que debe transitar el futuro de Guatemala. En efecto, el Irtra nació como un concepto impulsado por la iniciativa privada, que ha impulsado la productividad del área retalteca, incluso con el surgimiento de mayor oferta de hotelería y entretenimiento a sus alrededores.
Este distrito retalteco del descanso y el esparcimiento es a menudo llamado Guatemágica, y constituye una verdadera capital del mundo turístico, enclavada en un área de gran riqueza natural y económica. Por su ubicación estratégica, atrae a visitantes de toda Guatemala, pero también del sur de México, El Salvador y Honduras. Migrantes guatemaltecos suelen estar también dentro de quienes disfrutan la estadía de un día o varios. Más importante aún: los trabajadores de empresas afiliadas al Irtra disfrutan de una infraestructura y atenciones de primer mundo a un costo accesible, gracias a los aportes privados y a un manejo sostenible, proactivo y transparente.
En otras palabras, el beneficio de esta inversión no solo se mide en retorno financiero, sino en familias contentas, turistas que hablan maravillas de Guatemala, trabajadores especializados en una cultura de hacer las cosas bien. Con justa razón el Irtra promueve un eslogan inspirador: La tierra del sí se puede, como una máxima comprobada desde los primeros parques del Irtra en otras regiones del país, incluyendo Mundo Petapa en la capital y el de Agua Caliente, que se encuentra en remodelación.
No es casualidad que alrededor de los parques del Irtra hayan surgido decenas de hoteles con cientos de habitaciones, transformando a Retalhuleu en uno de los polos turísticos más importantes de Mesoamérica. Los parques del Irtra se han hecho acreedores a galardones internacionales por su calidad de servicio. La autonomía de gestión es clave en su virtuoso modelo de crecimiento en cuya base está el talento humano guatemalteco. Xetulhá es más que una infraestructura exitosa, es una apuesta por la excelencia, con ingenio y con ganas de hacer las cosas bien. Todas esas risas que se oirán en sus toboganes y piscinas son la mayor ganancia.