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Lecciones de tolerancia, unión y desarrollo

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Uno de los países que con más propiedad puede dar lecciones sobre cómo levantarse a partir de la ruina, de cómo superar los nacionalismos exacerbados y pasar a ser un modelo de apertura al mundo es, sin duda alguna, la República de Alemania, que constituye una indiscutible potencia económica, política y cultural.

Las dos guerras mundiales dejaron trágicos episodios sobre esta nación integrada por múltiples identidades y la destrucción de su aparato productivo. Aún así, en pocos años se produjo el llamado “milagro económico alemán”, gracias a una conjunción de la ayuda exterior y a la puesta en marcha de un plan de dirección global que combinó la libertad económica con un estricto sentido social, a fin de que el crecimiento no solo se centrara en la esfera macroeconómica, sino también en el bienestar de los ciudadanos, precisamente a fin de evitar las crisis que devinieron en regímenes que explotaron el malestar para aviesos fines. Entre 1946 y 1975, el modelo de economía social de mercado dio a la República Federal de Alemania un periodo casi ininterrumpido de prosperidad; la reunificación alemana de 1989 condujo a nuevos retos, debido al estatismo prevaleciente en la otrora Alemania Oriental.

Hubo hondas heridas sociales e históricas, sí; hubo disputas políticas, sí; hubo crímenes de guerra por juzgar, sí, pero en todos los campos los alemanes antepusieron la necesidad de tener un proyecto nacional basado en la institucionalidad, el desarrollo sostenido y el estado de Derecho. Precisamente por ello este pueblo es una autoridad moral cuya voz debe ser atendida en todo lo que se refiere a la justicia histórica, la lucha contra la impunidad y la promoción del talento humano.

El gobierno alemán ha emprendido una iniciativa de acercamiento a toda Latinoamérica, precisamente en el año en que se cumplen dos siglos y medio del nacimiento del explorador, científico, geógrafo, astrónomo y humanista Alejandro von Humboldt, quien recorrió el continente entre 1799 y 1804, experiencia de la cual quedó un impresionante registro en dibujos, planos y anotaciones.

Para el 28 de mayo próximo está prevista, en Berlín, una conferencia a la cual han sido invitados los gobiernos del continente, a fin de recuperar los puntos de interés común en cuanto al desarrollo, la convivencia y la cooperación. Será una importante cita, en la cual países como Guatemala pueden salir beneficiados no solo con programas de asistencia, sino con nuevas perspectivas de cara a los desafíos y polémicas que aún se enraízan en el extinto conflicto armado interno, que finalizó en el papel hace casi 23 años, pero que diversos grupos continúan azuzando por diversos motivos, pero ninguno abona a la construcción de un mejor país.

Por otra parte, de una forma lúdica, creativa e ingeniosa, la exposición de 144 esculturas de osos decorados con motivos alusivos a países de todo el mundo constituye un esfuerzo de sensibilización acerca de la tolerancia y la interculturalidad. Prensa Libre incluye hoy un catálogo de dicha muestra, que constituye toda una enseñanza sobre la esencia nacional, debido a que si bien no hay dos de los llamados Buddy Bears con los mismos colores y detalles, todos parten de una forma común, con los brazos en alto y la mirada siempre al frente. La fascinación de los guatemaltecos de todas edades y condiciones sociales que las han contemplado en el parque de Antigua Guatemala explica el resto.