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Modelo deportivo debe transformarse

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La victoria del pugilista petenero Lester Martínez, el sábado último, en el Campeonato Latinoamericano de la Organización Mundial de Boxeo, que se suma a otro cinturón continental previo, constituye una muestra del nivel competitivo que pueden llegar a tener los atletas guatemaltecos. Más allá de las posturas acerca del carácter deportivo del pancracio, constituye un éxito que augura una actuación destacada, de llegar a clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio.

Apenas el 20 de marzo último cuatro marchistas guatemaltecos alcanzaron la marca para acudir a las justas deportivas, que fueron pospuestas por la pandemia pero que prometen ser un espectáculo de esfuerzo, excelencia y voluntad. Los marchistas guatemaltecos Uriel Barrondo, Luis Ángel Sánchez, José Ortiz y Mayra Herrera consiguieron el pase tras lograr los tiempos mínimos en 20 y 50 kilómetros, en la reñida competencia Internacional en Dudince, Eslovaquia.

Yulissa López y Jeniffer Zúñiga son las primeras mujeres guatemaltecas que clasifican a los olímpicos en la disciplina de remo, después de su destacada actuación en la Regata Clasificatoria Continental Olímpica para América disputada en Río de Janeiro, Brasil, también en marzo. Los nombres se suceden: Charles Fernández, en pentatlón; Luis Martínez, en natación; Juan Ignacio de Isabella Maegli, en vela ; Adriana Ruano y Waleska Soto, en tiro, y más talentos que se encuentran en plena preparación o en búsqueda del boleto.

Esta enumeración de valores deportivos resulta oportuna porque hoy se conmemora el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, una ocasión para poner en valor la cultura de sana competitividad, perseverancia y trabajo en equipo.
Los deportistas, más que nadie, saben que ninguno puede triunfar solo: se necesita de entrenadores, preparadores físicos, encargados de logística y compañeros con quienes compartir experiencias, conocimientos y destrezas. En tiempos de pandemia el deporte adquiere un significado transcendental, puesto que para salir de esta grave crisis mundial hace falta una férrea voluntad de cooperación y unidad. El lema propuesto para 2021 apunta en ese sentido: “Solo juntos, jugaremos de nuevo”.

Por otra parte, es urgente la transformación del modelo nacional de fomento del deporte y promoción de talentos a nivel de competición. Si bien existe un enorme fondo anual destinado por mandato constitucional al viceministerio del Deporte, los resultados de sucesivas gestiones han sido más bien magros. El clientelismo, el uso promocional de los recursos y la falta de una estrategia seria, profesional y con visión de Estado son los lastres comprobados. Si bien se trata de deporte no federado, en el buen uso de estos recursos podría estar el semillero de futuros campeones, con nutrición, apoyo educativo y capacitación constantes. Sin embargo, hasta el momento no hay visos de un cambio de dirección en la inercia burocrática.

Por otro lado, a nivel de federaciones deportivas hay algunas con excelentes y constantes resultados, que no necesariamente van ligados a los fondos asignados. Algunas exhiben triunfos constantes sin disponer de todos los recursos deseables, mientras hay otras que están sumidas en señalamientos de corrupción, gastos opacos y cero medallas, sin que el Ministerio Público o la Contraloría de General de Cuentas actúen de oficio para sanear el entorno deportivo del país.