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No es casual, ni menos en favor de la estabilidad

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En la segunda reunión de los tres presidentes de los poderes del Estado, el organismo Legislativo emitió un comunicado en el que declara que dicha reunión fue informal y poco después en declaraciones a la prensa, el mandatario Jimmy Morales dijo que no había nada de que preocuparse, por ser un encuentro rutinario.

Lo primero que debe aclararse es que quienes por ahora ocupan esos cargos ni siquiera tienen idea de los términos utilizados en su comunicación. Casual, según el Diccionario de la Lengua Española, es algo que sucede por casualidad, un suceso imprevisto, no programado y eso resulta difícil de creer en un encuentro de altos dignatarios del país.

Más preocupante aún resulta la frase que calza el comunicado difundido con el membrete del Congreso: “Por el bien y estabilidad de la República”, pues dicha afirmación causa hilaridad, cuando quienes participaron en dicho encuentro han hecho los mayores esfuerzos por conducir al país por el extravío de un gobierno que ha socavado el pleno funcionamiento de las instituciones, empezando por el presidente Morales, que al ser involucrado en casos de corrupción violentó la institucionalidad.

Menos se puede esperar de un presidente del Legislativo, cuya designación obedece a un pacto de oscuros intereses y quien ha avalado normas que favorecen la impunidad y encabeza un movimiento muy alejado del interés nacional, marcado por el rencor y el revanchismo de aquellos que hicieron de la corrupción el modelo de gobernanza que lastra el desarrollo del país.

Lastimosamente, los presidentes de los organismos de poder en el país han dejado de representar el interés mayoritario de los guatemaltecos, sin siquiera atreverse a darle la lectura adecuada a la medición de sus gestiones. En estas inequívocamente aparece el presidente Morales con un bajo índice de apoyo y el Congreso como una de las instituciones más desprestigiadas, quizá la última, de la actual etapa de la precaria democracia guatemalteca.

Cuando el mandatario Morales dice que no hay nada de que preocuparse porque los presidentes del poder político y judicial coinciden en una segunda reunión que nada tiene de casual, es cuando de verdad hay que poner atención en los pasos que están dando quienes más bien han dado muestras de no querer someterse al marco jurídico. No se puede creer en las afirmaciones del mandatario, quien ha dado suficientes muestras de ser una persona poco fiable.

Menos se puede creer en un representante del organismo Legislativo, marcado por el resentimiento y por detener cualquier esfuerzo por combatir la corrupción, de la cual su padre participó y por ello fue involucrado y perseguido por la justicia por financiamiento electoral ilícito, por el difuso manejo de los recursos públicos a través de oscuros procedimientos y por transar con los más oscuros representantes del crimen en el sistema carcelario.

Los actuales ocupantes de los órganos de poder no representan el sentir mayoritario de los guatemaltecos, que claman por terminar con un vergonzoso modelo de gobernanza que solo ha beneficiado a una clase política irresponsable, carente de visión de país y preocupada por extender un modelo insostenible, que poco ha hecho por el bienestar general.