Editorial

Nómina para el TSE debe ser depurada

La lista de 20 nominados al TSE por la postuladora pone en entredicho a todo el país.

Con la oleada de críticas hacia la decepcionante lista gris de nominados a magistrados del próximo Tribunal Supremo Electoral, deberían andarse con pies de plomo muchos integrantes de la comisión de postulación, pero, sobre todo, aquellos que han puesto en juego su nombre, su cargo e incluso el prestigio de sus respectivas casas de estudios, al apostar por la inclusión de varios perfiles indeseables. Más de la mitad de los 20 nominados —mediante votación laxa, acrítica y lesiva— tiene tachas, nexos con procesos judiciales, conflictos de interés o figura en la lista Engel de actores corruptos de EE. UU.


La entidad obligada a impugnar tal mamotreto es el propio Congreso de la República. En este momento aún tiene poco más de 24 horas —según estipula el artículo 28 de la Ley de Comisiones de Postulación— para devolver la nómina tachada y demandar una depurada. Total, 181 abogados presentaron expediente, y de ellos, 119 superaron el margen de 70 puntos. El requisito de reconocida honorabilidad no fue evaluado. Ni siquiera se intentó abordarlo, por temor a críticas por la “presunción de inocencia”, que nada tiene que ver en este caso, pues la postuladora no es un juzgado, sino un ente civil al cual se le encomendó una sola cosa. Y no la hizo bien.


Si las universidades contemplan en sus reglamentos sanciones y hasta expulsiones por faltas contra estatutos internos, esta comisión colegiada puede aplicar criterios éticos, además de académicos, de experiencia y trayectoria, para una mejor selección. Cabe señalar que en el Congreso ya empezaron los cabildeos y, cabe suponer, tráfico de influencias a favor de ciertos perfiles venales. Se escuchan nombres con afinidades conocidas hacia ciertas bancadas conexas con financiamiento ilícito o narcotráfico.


Debe aclararse, no fueron todos los integrantes de la postuladora quienes más ayudaron a configurar la nómina gris. De hecho, hay mucha claridad sobre quiénes fueron los decanos que se coludieron para colar ciertos perfiles cuestionables, a fin de maniatar la decisión del Legislativo. Porque, para nombrar a los cinco magistrados titulares y cinco suplentes, solo hay nueve perfiles sin tachas. Eso denota subrepticios pactos y ulteriores intencionalidades subyacentes, lo cual no puede permitirse.


“Las autoridades universitarias guatemaltecas abrieron las puertas a organizaciones criminales y narcotraficantes con sus selecciones para el TSE…”, expresó John Barrett, el encargado de negocios de la Embajada de EE. UU. y máximo representante diplomático de la potencia del norte, principal socio comercial de Guatemala y donde residen 3.6 millones de connacionales. Es decir, no es una voz ajena a la realidad del país porque desde su nación llega un 30 por ciento de ingresos de divisas, si a ello se suman remesas y exportaciones.


La lista de 20 nominados al TSE por la postuladora pone en entredicho a todo el país. Debe ser impugnada y depurada. Barret agregó que algunos comisionados “priorizaron sus propios intereses por encima del bienestar del país y de sus instituciones”, y dado el actual enfoque de la Casa Blanca, Guatemala no necesita problemas adicionales. Es irrisorio cómo ciertos grupos de fachada cabildearon para que fuera removido el anterior embajador para evitar pronunciamientos como el de ayer, pero la línea de seguridad estratégica estadounidense se enfoca en evitar que las mafias copen puestos públicos, y para ello el TSE es clave. Los diputados deben exigir la depuración de la nómina gris, si no quieren arriesgarse a formar parte de la lista negra creada durante el primer período de Trump, la cual sigue abierta.

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