EDITORIAL
Silencio sin bandera
Honrosa, laudable, meritoria es ya la participación de seleccionados guatemaltecos en los Juegos Panamericanos de Santiago, Chile. Con un total de 12 medallas en distintas disciplinas, los logros se perfilan como el tercer mejor rendimiento en una justa deportiva continental. Desgraciadamente han sido 12 podios en los cuales no se ha izado la bandera de Guatemala ni se ha vivido la emoción emblemática de cantar el himno nacional durante la premiación, a causa de un conjunto de ambiciones, pugnas, desidias, indiferencias dolosas y parsimonias burocráticas.
En octubre de 2021 se hizo una votación a una sola planilla, dirigida por el exfutbolista Jorge Rodas, la cual obtuvo solo nueve de 37 votos presentes; los otros 28 fueron nulos. Fue vetada la participación de la otra, dirigida por Gerardo Aguirre, quien buscaba la reelección, por decisión del Tribunal de Deporte Federado, a causa de un finiquito. La pugna prosiguió. Aguirre buscaba prolongarse en el cargo y Rodas cargaba con el estigma de contar con apoyo oficialista.
El 21 de diciembre de ese año, un tribunal anuló la elección de Rodas y ordenó repetir el proceso, lo cual se efectuó bajo nuevos estatutos requeridos por el Comité Olímpico Internacional (COI), dirigidos a transparentar procesos y manejo de recursos económicos. Esta vez fue electo Aguirre y se interpuso un recurso en la Corte de Constitucionalidad, que suspendió los estatutos internacionales. El COI advirtió de que sin esa normativa suspendería al país de toda participación, y así se concretó el 15 de octubre del año pasado. Y por si fuera poco, la CC ordenó la toma de posesión de la planilla oficialista, el 2 de noviembre.
Desde entonces, los deportistas guatemaltecos, con todo su esfuerzo, con toda su entrega y con todos sus años de práctica de alto rendimiento deben participar con la bandera blanca del olimpismo, como si no tuvieran país. La CC tardó seis meses para evaluar el retiro de la queja del Tedefe. La carta fue enviada en abril y no fue sino hasta el 2 de octubre que se resolvió la obvia, lógica y necesaria validez de los estatutos internacionales. Pero los campeones guatemaltecos siguen bajo la bandera blanca.
A pesar de la proximidad de los Juegos Panamericanos, ahora en curso, y a pesar de la preeminencia de los estatutos internacionales, la directiva del Comité Guatemalteco, que no olímpico aún, no ha dimitido y tampoco se ha convocado a una nueva elección. Dicho proceso debería efectuarse entre planillas totalmente renovadas, con directivos comprometidos con el desarrollo de talentos, infraestructura y una administración proba.
No debería terminar el año sin que se cumpla con esta transición que a su vez abra paso a la reincorporación del deporte guatemalteco al ciclo olímpico internacional. Ya se giraron las invitaciones a las naciones que enviarán atletas a los Juegos Olímpicos de París 2024 y Guatemala no está entre ellas. Ojalá y la CC verificara el cumplimiento de los estatutos que avaló, por el solo hecho de ser los causantes de la sanción vigente. Ya les escribió el fondista migrante Luis Grijalva, el cuarto mejor del mundo, para pedirles la oportunidad de competir bajo los colores azul y blanco. Es paradójico que un joven solicite desde EE. UU. resolver un problema causado por pugnas, fallos y necios conflictos de interés locales.