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El Poder Local – Clave para el Desarrollo (I)

José Santiago Molina josesmolinam@gmail.com

Guatemala está conformada por 22 departamentos que agrupan a 340 municipios, los cuales cuentan con un alto nivel de autonomía con respecto al gobierno central. Cada municipio tiene su propio gobierno, al que comúnmente le llamamos la municipalidad, que en la realidad es el poder local.
Los gobiernos municipales se eligen cada cuatro años. No solo elegimos al alcalde, sino también a su concejo, que lo conforman síndicos y concejales. El concejo o corporación municipal es el órgano colegiado superior de deliberación y de decisión de asuntos municipales. Tiene su sede en la cabecera de la circunscripción municipal. Al concejo le corresponden las atribuciones de planificación, administración, finanzas y regulación de servicios.
El artículo 206 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos dice que las corporaciones municipales se integran con el alcalde, tres síndicos y diez concejales titulares, un síndico y cuatro concejales suplentes, en los municipios de más de cien mil habitantes. En municipios de menos población cambia el número de síndicos y de concejales, tanto titulares como suplentes. En el artículo 54 del Código Municipal (decreto 12-2002) podemos informarnos de las atribuciones y deberes de síndicos y concejales. El concejal I es comúnmente conocido como vicealcalde.
Es necesario que cada cuatro años analicemos bien quiénes gobernarán nuestro municipio, porque ese equipo de personas tiene muchísimo que ver con si se progresa o no en el municipio. Para desarrollar el país es necesario que cada municipio funcione bien en todo sentido. Un mal alcalde o una mala corporación municipal solo llevan retroceso a las comunidades y, por ende, al municipio. Necesitamos 340 líderes, personas decentes y sensatas a quienes les impulse el servir al prójimo.
En Guatemala ha habido y hay municipalidades exitosas en su gestión y otras que no lo han sido. Tomo dos ejemplos: la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala y la Municipalidad de la Ciudad de Quetzaltenango.
La Municipalidad de Guatemala ha sido liderada desde 1986 por Álvaro Arzú, Óscar Berger, Fritz García-Gallont y, nuevamente, Arzú —cuatro períodos—, hasta que falleció, el 27 de abril. El alcalde actual, Ricardo Quiñónez, fue vicealcalde de Arzú durante 10 años. Los cuatro alcaldes vienen de un comité cívico —y luego partido político—, donde iniciaron juntos con objetivos comunes y eso ha logrado formar una municipalidad organizada, ordenada, funcional, eficiente y que progresa. Por algo han sido reelectos. Es la mejor medición.
Cuando he preguntado a ciudadanos quetzaltecos sobre la gestión municipal de esa cabecera municipal en el mismo período —1986 a 2018—, concluyo que el resultado no es nada cercano al de la Ciudad de Guatemala. Muchos dicen que los sindicatos de la municipalidad o de empresas municipales obstaculizan la gestión —corrupción—, otros afirman que ha sido problema de liderazgo de los alcaldes, otros hablan de pobre liderazgo y gestión, iniciando con la planificación y terminando por la administración, y otros mencionan la no continuidad.
Guatemala y Quetzaltenango tienen municipios que han ido formando las mayores áreas metropolitanas del país, formando dos grandes urbes. En el caso de Guatemala son Mixco, Villa Nueva, Santa Catarina Pinula, San Miguel Petapa, etc. En Quetzaltenango, Salcajá, Cantel, La Esperanza, Olintepeque, etc. Se vuelve una necesidad la coordinación intermunicipal.
Muy importante es analizar las cabeceras departamentales –y municipales- como Escuintla, Mazatenango, Antigua Guatemala, Retalhuleu, Cobán, Chiquimula, Huehuetenango, Flores, etc. y también de suma importancia es el análisis del poder local en el área rural.
El poder local es clave para el desarrollo del país.josesmolinam@gmail.com