Calvarios de un pequeño marchante

Opinión

Mario y su esposa tienen una pequeña tienda, en su casa, en un pueblo de una municipalidad del departamento de Guatemala. Él trabaja en una granja por las mañanas, a la que se desplaza en bicicleta, regresando a casa, y en la tienda, por la tarde. Su inventario para la venta es típico de una pequeña tienda de pueblo, como gaseosas, jugos, golosinas, frituras, aceite de cocina, huevos, frijol, arroz, maíz, productos enlatados y frescos, como pollo y salchicha, merced del refrigerador que compró a plazos. Tiene  un rótulo de “fiado murió, mala paga lo mató”, adagio que confirmó con experiencia y pérdida de amigos. Como otros tenderos y vecinos del pueblo, aguantan con la cuenta de energía eléctrica, pero se queja del exorbitante cobro municipal por alumbrado público, con el que no cuenta y es un vil robo, opina.