Desarrollo de país

El presidente de la Paz — Arzú. Estadista

José Santiago Molina josesmolinam@gmail.com

El 19 de marzo ofrecí en mi primer columna de opinión que escribiría artículos dando a conocer  cómo se puede desarrollar el país y que tendrían un hilo conductor. El súbito fallecimiento del expresidente Álvaro Enrique Arzú Irigoyen me obliga a escribir sobre él, ya que él fue clave en el desarrollo del país, un estadista.

Recuerdo en 1978 ver por primera vez, por televisión, al director del Inguat, Álvaro Arzú. En 1982 vi su triunfo electoral como alcalde de la Ciudad de Guatemala. No asumió el cargo por el rompimiento constitucional del 23 de marzo. En 1986 ganó nuevamente la elección e hizo el gran cambio en la capital. En 1990 perdió la elección presidencial contra Serrano, y recuerdo perfectamente bien cuando le ganó a Portillo en 1995.

Inicié mi vida laboral en 1988 después de graduarme de la maestría en 1987. Vi el deterioro del tipo de cambio y del poder de compra al final del gobierno de Vinicio Cerezo, vi, en 1993, el fallido autogolpe de Serrano, y vi como el conciliador Ramiro de León gobernó dando estabilidad al país. En las elecciones de 1985 y 1990 no había visto una promesa de campaña que realmente me llamara la atención hasta que, en 1995, surgió: “Guatemala tiene la Oportunidad”. Con ese mensaje y con el ejemplo de trabajo en la capital de Guatemala (86-91) fue como el alcalde Arzú ganó la elección presidencial. Había visto en su gobierno municipal como formaba equipos de trabajo, siendo el mejor ejemplo su sucesor por dos períodos en la alcaldía, Óscar Berger. El gabinete de gobierno encabezado por el vicepresidente Luis Flores Asturias y luego ministros de Estado de la talla de Marco Tulio Sosa, Arabela Castro, Rodolfo Mendoza, Juan Mauricio Wurmser, Alejandro Arévalo, Mariano Ventura, Augusto Vela, Fritz García-Gallont, Eduardo Stein y los demás, y los secretarios Héctor Cifuentes, Raquel Zelaya, Gustavo Porras, Emilio Saca, el actual alcalde capitalino Ricardo Quiñónez Lemus y los demás. Fue un gabinete de lujo.

El presidente Arzú le dijo a un familiar mío que tenía tres objetivos importantes para ese primer año: firmar la Paz, mejorar importantemente la seguridad ciudadana —época de muchos secuestros— y rehacer y ampliar la infraestructura de carreteras. Necesitaba que el sector privado invirtiera en todo el país, principalmente en el norte, que estuvo abandonado por años, para que le llegara la oportunidad a esos guatemaltecos. El presidente Arzú lo logró.

En cuatro años el país cambió y lo llevaron por la ruta correcta. Ordenado las finanzas públicas, crecimiento económico, infraestructura apropiada, con un mucho mejor Ministerio de Educación y Ministerio de Salud, con seguridad ciudadana y con estabilidad en el Organismo Legislativo, creando leyes para el bien común y para el fomento económico y social. Lideró a un Ejército, ya en época de paz, de primer nivel.

Desafortunadamente no ganó el alcalde Berger la elección presidencial en el 2000 y pasamos por la pesadilla del gobierno de Alfonso Portillo. Cuatro años después, Óscar Berger con muchos del equipo del gobierno de Arzú retomó el rumbo. La Alcaldía de Guatemala siguió bajo la administración de los mismos que iniciaron con Arzú, y luego con Berger, Fritz García-Gallont de alcalde. En el 2005 volvió Arzú por segunda ocasión hasta que falleció el 27 de abril, durante su quinto mandato.

Alvaro Arzú supo reclutar el mejor capital humano para poder gestionar de la mejor manera, tuvo la visión de darle a Guatemala lo necesario para desarrollar el país y supo liderar con ejemplo el Ejecutivo y el poder local. La Ciudad de Guatemala es la más moderna, cosmopolita y pujante de Centroamérica y así seguirá con el alcalde Quiñónez. El país aún sigue teniendo la oportunidad, solo que lo queremos soberano, independiente, digno, en paz y próspero.

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