Cable a tierra

Golpe técnico de Estado

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

Jimmy Morales y sus lacayos rompieron las reglas más básicas del relacionamiento internacional al reinterpretar retorcidamente la resolución de la Corte de Constitucionalidad respecto al convenio del Estado de Guatemala con la ONU, respecto a la Comisión contra la Impunidad (Cicig). Jimmy Morales, Jafeth Cabrera —o sea, la Presidencia— y el Consejo Nacional de Seguridad son los golpistas. Degenhart, Jovel y el procurador General de la Nación, Luis Donado, no han tenido reparo en volverse la cara visible de la infamia y del rompimiento constitucional al que han llevado el país.

No se confunda: que no se haya disparado un tiro todavía, ni hayamos entrado en cadena nacional de radio y televisión —pero sí con bloqueos de internet y señal televisiva— como pasaba en el siglo pasado, no significa que esto que han hecho no sea de igual manera un golpe de Estado. Simple razón: el golpe se da a partir de desobediencia a la resolución de la Corte que está instituida para ser la instancia última de resolución de controversias y, ante todo, guardiana del orden constitucional que convenimos en 1985. Si se desobedece a la Corte, simplemente se atenta contra el ordenamiento y las reglas establecidas para el país.

Sabiendo que han cometido un delito, ponen en primera fila a sus despreciables lugartenientes Degenhart y Jovel. Son ellos quienes pusieron la carota, son los blancos inmediatos de la injundia. En segunda fila están los lamebotas históricos del establishment: intelectuales, abogados y personajes siniestros del propio cuerpo diplomático y militar. Solo a ratos dan la cara, su expertise es operar tras bambalinas, aunque a ratos asoman para azuzar perversamente los malestares de la gente, confundiéndola acerca de quién es el verdadero enemigo de sus posibilidades de una vida más digna.

El tercer anillo golpista lo constituye el Ejército, que sabe muy bien que basta con salir a la calle, pasearse en jeeps verdes con artillería, pues la gente sabe bien lo que son capaces de hacer. Si no han llegado a más todavía es porque evitarán caer en una confrontación directa y abierta con el gobierno norteamericano, quien parece que aún piensa que la depuración de un narcoclepto Estado se dará por la vía democrática y de la depuración judicial. Esta es una región acostumbrada a tiranos que sirven a poderes que se mueven atrás de ellos, que son las piezas más perversas entre todas las que orquestan el pacto de golpistas.

Con sus acciones hasta le quitaron la presión de encima al Congreso de ser el protagonista visible del golpe técnico de Estado. Se preparan para intentar nuevamente aprobar las leyes que no solo consolidarán lo ya hecho, sino que, sobre todo, crearán las condiciones para perpetuarse en el poder usando los mecanismos democráticos. En esta ruptura constitucional se cuidaron bien de que, cuando caigan, caigan primero Jimmy, Jafeth y sus secuaces Degenhart y Jovel, las caras visibles del movimiento golpista.

Los más perversos de todos son los que no dan la cara. Los armadores y financiadores de toda la operación golpista y sus principales beneficiarios, como siempre. También, los que desde el púlpito infectan las mentes de los rebaños humanos con ideas maniqueas y manipulan sus emociones para mantenerlos dóciles, haciéndoles creer que es Dios el ambicioso de poder y no ellos.

La CC y el Ministerio Público deben proceder inmediatamente y restablecer la institucionalidad del país. El silencio, en estos momentos, otorga, y nos sume en la oscuridad.

karin.slowing@gmail.com