Registro akásico

La inopia científica del país

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

Con motivación oculta, el profesor Yuh-Shan Ho taiwanés que ofrece clases en la Universidad de Beijing, y el tico Julián Monge Nájera evidencian que Guatemala carece de producción científica significativa, ocupando el último lugar en Centroamérica, pese a su envergadura económica.

Acusan escaso uso del inglés. Fuera de las universidades del Valle y San Carlos, no hay presencia de otras instituciones. Con insidia afirman que la producción científica de ambas, las hace comparables; no obstante la primera solo alcanza 10 mil estudiantes y la Usac 200 mil y el 5% del presupuesto nacional. Los temas se refieren a la nutrición con patrocinio principal de EE. UU.

Quizás el artículo de marras en inglés, de la Universidad de Costa Rica, sea una reacción a la visita de Leonel Monterroso, de Senacyt, a la Universidad Chengchi de Taiwán. También una crítica al secretario nacional Óscar Cóbar. No obstante, la evaluación utilizó el mismo procedimiento para examinar a los demás países centroamericanos. De donde con procedimientos similares, el país queda en el fondo.

Tal resultado se debe: 1) la academia del país es un grupo de guitarreros, sabelotodos, buenos para discursear y tener poses donde no escuchan a nadie. 2) De la misma manera que la economía se muestra como un capitalismo de amiguetes, la investigación científica es una parvada de apandillados destinados a saquear los escasos fondos para investigación. 3) Si la administración pública está cundida con la corrupción, la ciencia también tiene sus caciques mafiosos.

No es posible que un funcionario o magistrado sea tiempo completo y goce de igual contratación en la única universidad pública. Para no mencionar a quienes, además son representantes de casas de droguerías, materiales de ingeniería y suministros agroforestales, etc. Tres ingresos y una sola persona. La trinidad brahmánica no alcanza ese portento pues algunas veces también son terratenientes. Con sus ingresos, eventualmente patrocinan francachelas y parrandas, donde obtienen los votos para encumbrarse en los puestos académicos.

Nadie crítica, explican algunos. Existe muy baja conciencia, informan otros. Pero no se denuncia la represión, contra quién ose protestar o haga algo por cambiar ese estado de cosas. La Usac es un antro de exclusión represiva, tiene su encargado de seguridad, sus porros, sus asesores orejas y calumniadores. Los funcionarios reelectos son los peores. Los puestos se mantienen como patrimonio de ciertos decanos y directores, un auténtico régimen monárquico.

Las universidades privadas no se salvan. Las recomendaciones, los comentarios en privado, las sugerencias supuestas para bien de la institución, operan para establecer una auténtica lista negra de proscritos y peligrosos. Los incapaces no quieren competencia, arrojan a los supuestos rivales a la sobrevivencia en empleos mezquinos. Lo consiguen: transforman el jardín en yermo.

Lo más grave es la estigmatización de la juventud. La baja calidad de la educación no es un problema institucional sino personal. El profesional joven es ridiculizado. No son todos. Unos cuantos escogidos para gozar de becas, viajes a congresos y capacitaciones, serán el reemplazo, si poseen el patrimonio finquero o se someten al sistema de dominación. El problema no reside en los ticos que les gusta denigrarnos, cosa que hacen con gusto, sino en la negativa a cambiar los mecanismos de opresión discriminatorios, etnocentristas y uniculturales, generalizados en nuestro país.

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