Economía para todos

Magnicidio de Carlos Castillo Armas

José Molina Calderón josemolina@live.com

Con motivo del bicentenario de la Independencia 1821-2021, se hace un recorrido  sobre los magnicidios ocurridos en Guatemala.

En Guatemala han ocurrido tres magnicidios de presidentes: José María Reyna Barrios, presidente en ejercicio, en 1898; Lisandro Barillas, expresidente, en 1907; y Carlos Castillo Armas, presidente en ejercicio, en 1957.

Para el caso de Carlos Castillo Armas se publicó por Tony Raful el libro titulado La rapsodia del crimen: Trujillo vs. Castillo Armas, Grijalvo. Ciudad de México, octubre 2017, 223 pp. El autor, ciudadano de República Dominicana, literato, es diputado ante el Parlamento Centroamericano (2016-2020) y su presidente.

El relato del magnicidio ocurrido hace 60 años, el 26 de julio de 1957, retrotrae la narración una década atrás, cuando era presidente de Guatemala Juan José Arévalo. El autor señala abiertamente como causante intelectual del asesinato a Rafael Leonidas Trujillo, el dictador de la República Dominicana de 1930 a 1961.

El caso nunca fue esclarecido. Cuando examiné el índice en la bibliografía del libro, tuve varias dudas sobre la certeza y veracidad de las fuentes utilizadas. El autor domina muy bien los temas de la República Dominicana y de Trujillo. Sin embargo, en esa lectura preliminar tuve dudas respecto de las fuentes, especialmente de las personas que cita y que aún viven.

El autor desarrolla una teoría sobre Trujillo como autor intelectual, y ciertos personajes dominicanos y guatemaltecos. Como cuestión personal, yo era niño en la época de Arévalo y adolescente cuando asesinaron a Castillo Armas, en 1957. Recuerdo las conversaciones que se escuchaban sobre este tema y las grandes incógnitas que se planteaban.

Independientemente de aceptar la tesis de Raful o no, el libro es interesante porque relata un período de la historia de Guatemala, de 1947 a 1961, durante los períodos presidenciales de Juan José Arévalo, Jacobo Árbenz, Carlos Castillo Armas y Miguel Ydígoras Fuentes.

Al inicio hace un relato de cómo Arévalo apoyó la revolución en Costa Rica, en la que en las elecciones siguientes triunfó José Figueres, en 1948, y a la vez señala el apoyo que el mismo Arévalo dio con armas para una invasión en la República Dominicana, que no prosperó. Fue la época de la “Legión del Caribe”, formada para combatir las dictaduras de Centroamérica y el Caribe.

Después del magnicidio en el cual hubo versiones confusas, ocurrió el “Crimen del Mirador”, el 20 de octubre de 1957, en el kilómetro 11 de la actual carretera a El Salvador, en el que hubo un asesinato de una persona de nombre Narciso Escobar Carrillo. Por los relatos de la esposa de este y otros detalles recabados por la policía, descubrieron que el hecho de sangre estaba relacionado con la muerte de Castillo Armas. A este personaje la prensa guatemalteca lo mencionó como “dominicano”, por ser empleado de Abbes García y Carlos Garcel, miembros de la seguridad de Trujillo.

Relata que Trujillo quería matar a Castillo Armas porque este no quiso otorgarle la orden del quetzal, y además tenía una deuda con Trujillo por armas y dinero cuando financió el movimiento de Liberación en 1954. Aunque esto pareciera una nimiedad, aparentemente Trujillo era muy sensible a esos desaires, como en este caso el no otorgarle la orden del quetzal.

El libro tiene un relato interesante para los guatemaltecos, por hacer un detalle de lo ocurrido en el período mencionado. Por ejemplo, la frase “Dios, Patria y Libertad”, lema de identidad del Estado dominicano, lo adoptó el Movimiento de Liberación Nacional de Guatemala.

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