Pluma invitada

Los contrastes de la seguridad alimentaria en América Latina

América Latina es uno de los mayores productores globales de alimentos y es responsable por 16% de la exportación mundial de productos agrícolas. Un panorama promisorio que coloca a la región entre los protagonistas de un mundo que deberá aumentar 60% su producción para satisfacer la creciente demanda de alimentos hasta el 2050.

Cuando se pone la lupa sobre ese escenario se revelan grandes contrastes: en América Latina y el Caribe cerca de 40 millones de personas se van a dormir cada noche sin haber cubierto sus necesidades mínimas de alimentación. Un 6.1% de los habitantes de la región está subalimentado y el número creció en el 2018 por tercer año consecutivo, principalmente debido a la crisis en Venezuela.

Los casos más extremos están en Bolivia, Guatemala y Nicaragua, donde más del 15% de la población está subalimentada. Siguen Haití, con 45%, y Venezuela, donde el 80% no tiene acceso apropiado a los alimentos.

Otro contraste: tenemos en nuestra América exportadores de alimentos como Brasil, Chile y Argentina, países que por cada dólar que pagan para importar alimentos reciben hasta US$12.5 por sus ventas externas. En la vereda de enfrente, naciones del Caribe solo reciben 0.03 centavos por cada dólar que gastan en comprar bienes en el extranjero.

Siguiendo con la letra chica, llegamos al capítulo de la agricultura familiar, universo integrado por 60 millones de personas que representa 64% del empleo agrícola en el continente. Los pequeños agricultores sufren la falta de acceso pleno a la infraestructura, a la educación y a la tecnología, y son la variable de ajuste de los procesos productivos.

En Centroamérica más del 60% de los agricultores familiares están en situación de pobreza, con más de la mitad sin acceso a electricidad, apenas tres años de educación completos y más de una tercera parte es analfabeta. Las mujeres sufren brechas inaceptables: un 8.4% está en una situación de inseguridad alimentaria severa, frente a 6.9% de los hombres. Uno de cada cinco habitantes de zonas rurales americanas está subalimentado y padece brechas que crean riesgos sociales.

Los datos forman parte de un panorama sobre las perspectivas de la seguridad alimentaria que desde el IICA presentamos ante la 49a. Asamblea General de la OEA. La presentación de esta problemática en ese marco es en sí misma un mensaje: necesitamos que el ámbito del Sistema Interamericano sea el que reciba las discusiones sobre los temas de la seguridad alimentaria y nutricional, y el IICA es la institución idónea para plantearlos, para hacer recomendaciones de medidas correctivas y generar una mayor toma de conciencia.

La misión del IICA es asistir a gobiernos, agencias y emprendedores rurales en América Latina y el Caribe para que saquen provecho de su potencial y produzcan alimentos de forma sustentable. Con 77 años de trayectoria, nos especializamos en el desarrollo agropecuario y rural, generando experiencia y capacidades técnicas para ayudar en emergencias, potenciar la producción o asesorar a los países para consolidar mercados transparentes.

La seguridad alimentaria y nutricional es una variable fundamental para avanzar hacia el desarrollo. Con hambre no hay educación ni ciencia ni desarrollo, ni crecimiento, ni empleos.

Cuando se producen más y mejores alimentos mejora la calidad de vida, los indicadores macroeconómicos y los ingresos de la sociedad. Debemos sumar esfuerzos y asumir las tareas pendientes para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional de nuestros ciudadanos para construir un mejor futuro.