Pluma invitada

Los Convenios de Ginebra: ¡70 años y siguen siendo relevantes!

En el marco de la celebración del Día Nacional de Suiza, 1° de agosto, y el 70 aniversario de los IV Convenios de Ginebra, quiero reiterar al público guatemalteco la importancia del Derecho Internacional Humanitario y los Convenios de Ginebra. Aprovecho también para anunciar que junto con la Cámara de Comercio Suizo-Guatemalteca organizamos una feria comercial, en la residencia de Suiza el 31 de julio y 1 de agosto próximos.

Si bien Suiza se asocia a menudo con sus chocolates, quesos, relojes y paisajes idílicos, también es reconocida por su papel humanitario. Suiza es el Estado depositario de los Convenios de Ginebra, que celebran este año sus 70 años de existencia. Desde su adopción en 1949, estos tratados han salvado muchas vidas en conflictos armados. Sin embargo, hacerlos cumplir sigue siendo una tarea ardua y larga.

El Derecho Internacional Humanitario o Derecho de la Guerra es un conjunto de normas que se aplican, únicamente durante las guerras, pueden ser de índole internacional —entre dos o más naciones— o no internacional —conflictos internos—. Este derecho tiene dos propósitos, regular la conducta de las hostilidades, limitar el uso indiscriminado de armas y artefactos de guerra, y proteger a las víctimas de los conflictos armados, o sea a las personas que no participan en la guerra, como los civiles, los heridos y los detenidos.

Los IV Convenios de Ginebra y sus Protocolos Adicionales son la piedra angular del derecho internacional humanitario y se aplican solo durante los conflictos armados. Suplen la limitación de los derechos humanos en tiempo de guerra, cuando se aplica únicamente el núcleo duro de ese conjunto de normas. Guatemala es parte desde 1954.

Hasta la fecha, todos los países del mundo se han comprometido a respetar estos convenios. Suiza ha logrado así, en su rol de Estado depositario, un compromiso universal al servicio de una humanidad común, que destaca la importancia del derecho internacional y el multilateralismo.

Estos tratados nacieron de la idea del visionario empresario ginebrino Henry Dunant, en 1859. Luego de presenciar el horror de la guerra de Solferino, Dunant fundó el Movimiento de la Cruz Roja, en 1864, e impulsó el compromiso de los Estados a respetar ciertas normas, y a la Cruz Roja, en tiempo de guerra. Los tratados culminan en los IV Convenios de Ginebra de 1949 y sus protocolos. En los últimos 70 años han mitigado los rigores de la guerra. La fundación de la Cruz Roja representa el obsequio más importante donado por Suiza a la humanidad.

En la actualidad, el derecho internacional humanitario enfrenta desafíos cada vez mayores, como la intensidad de la violencia en los conflictos armados, la fuerza de las armas modernas, la proliferación de frentes y partes involucradas en la lucha.

Uno pensaría que justamente con estos cambios de hacer la guerra y el aumento de la violencia que esta conlleva los Convenios, aprobados luego de las atrocidades de las guerras mundiales, estarían desactualizados. Sin embargo, al ser representativos de un compromiso único de todas las naciones, salvando millones de vidas en el mundo entero, siguen siendo más relevantes que nunca. Pues representan para las víctimas la única esperanza de protección contra los efectos nefastos de los conflictos contemporáneos.

En septiembre, la Embajada de Suiza con el Comité Internacional de la Cruz Roja conmemorará el 70 aniversario de los Convenios, con una exposición sobre el problema de las minas antipersonales y el desminado.