Pluma invitada

Nos salvamos

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En las protestas de 2015 se descubrieron las trampas de Pérez, Baldetti y Sinibaldi. Había empresarios, importadores y compañías constructoras involucrados. Luego la extorsión fiscal, la devolución del IVA a exportadores. El listado geográfico de obra pública creó la mafia de diputados y contratistas fantasmas. La sociedad se transformó en una cleptocracia. Corruptos coparon el Estado. Compraron automóviles, yates, aviones, casas, caseras, viajes, caballos. La corrupción se volvió familiar, haciendo clanes.

Los trabajadores, empresarios y profesionales nos dedicamos a trabajar. Éramos espectadores y no actores. El 99% de la sociedad no se involucró y se dedicó a atender lo propio: la minoría se comía cual carroñeros el erario. Los impuestos eran evadidos, lo cobrado era desperdiciado y los servicios públicos decayeron dramáticamente.

La próxima plaga: líderes corruptos de sindicatos estatales, sin contraparte, pactaron con funcionarios corruptos millonarios e impagables pactos colectivos. Tenían un plan de transición por turnos, ahora el PP, luego Líder, seguido por UNE. Se cambia el logo y todos roban.

Los ciudadanos de la calle, envalentonados, sacamos a esos fariseos del palacio. En las revoluciones siempre existe un “vivo” que quiere llevarse el mérito, robar la estafeta y aplicar un régimen totalitario sobre los escombros. No había caudillo visible: era el socialismo comunitario, ahora con máscara reformista.

Ese socialismo no llegó por elecciones, tomó un país agotado; coopta y toma el poder. Persigue a sus detractores y tapa a sus allegados. Toma la justicia y la hace injusta. Su herramienta: invasión, expropiación, huelgas, toma de carreteras, violencia en mano propia y ataque selectivo judicial. Su gasolina: desesperación y pobreza. Su ejemplo: Nicaragua, Venezuela y Ecuador. El ciudadano se vuelve dependiente de la ayuda condicionada.

Guatemala se salvó por el sistema eleccionario, el cual se ha respetado desde 1985. Nos salvó porque se respeta la voluntad popular y quedó el funcionario que elegimos. Malo o bueno, pero por el que votamos. Hace cuatro años elegimos un partido y binomio sin experiencia que terminará su período contra todo pronóstico, no logró grandes avances, pero interrumpió la cadena de corrupción PP/Líder/UNE, con pacto de quedarse. Aceptó los extraños fallos de la CC y sacó a la sesgada y agotada Cicig. Hoy se interrumpe el proceso e intento de llevarnos al socialismo, al perder estrepitosamente una cabeza del movimiento, Sandra Torres.

Mi abuelo decía que Guatemala es bendecida. La Revolución del 44 trajo nuevos aires de democracia y modernización, la liberación del 54 terminó un intento de dictadura comunista internacional. El golpe del 82 paró la corrupción de regímenes militares y se ganó la guerra, se creó el TSE y llevamos 37 años con elecciones. Nos salvamos.

La Cicig sirvió al inicio, igual que las revoluciones del 44, del 54 y golpe del 82, pero terminó totalitaria. Toda autoridad que no llegue electa, que no tenga rendición de cuentas, empieza como medicina y termina como veneno.

Hoy reafirmamos nuestra independencia al elegir el gobierno que queremos. Aprovechemos esta bendición para participar y cambiar. Soñemos el país que queremos heredar, construyámoslo nosotros con nuestra dedicación.

¡Nos salvamos!