Pluma invitada

Pandemia y elección de magistrados

Continúa alarmante el mortal coronavirus que diariamente sufren los guatemaltecos en tan solamente cinco meses. El incierto futuro de vida humana no puede acabarse.

Urge, entre otros obligados protocolos, la reactivación económica, parcial inicialmente, para preservar la supervivencia futura de ciudadanos responsables, honrados y trabajadores, aplicando severos castigos legales a gente indiferente, incluyendo extensa prisión con trabajos forzados. Desconsuela no surgir una vacuna curativa, solamente desconsoladores anuncios de abundantes científicos, entre estos los chinos responsables de esta masacre, asegurando que tan anhelado remedio podría aparecer en los últimos meses de este año o primeros del 2021.

La crisis suma ahora la delicada y dramática situación jurídica y constitucional por el nefasto enfrentamiento entre diputados del Congreso de la República y magistrados de las cortes Constitucional y Suprema de Justicia, por la prolongada elección de magistrados, indefinida desde el año pasado, considerada por expertos como extremado irrespeto y presunto resquebrajamiento de la Constitución y leyes inherentes. Esta preocupación ciudadana incluye instituciones nacionales, organismos nacionales e internacionales, y países amigos. Las entidades en conflicto no ceden, alegando tener cada quien la razón legal, mientras el pueblo, sorprendido, confundido y temeroso, espera que tan delicado caso sea resuelto lo antes posible, de manera digna y legal.

También afecta la llegada del violento invierno, que en pocas semanas causa tragedias humanas y naturales, como en otros países, con casas destruidas, desbordamiento de ríos, inundaciones, caída de cerros y árboles, caminos y carreteras dañados, erupciones volcánicas, temblores y continuación de hechos lamentables como falta de trabajo, empresas clausuradas, familias pobres sin hogar, trabajo y comida, incremento del crimen organizado, robos, saqueos, extorsiones, fiestas clandestinas y continuación sin solución de fatales accidentes viales por pilotos irresponsables, con la tradicional indiferencia de autoridades responsables de aplicar las leyes específicas de tránsito.

La continua muerte de respetables médicos, enfermeros, auxiliares, bomberos, policías, militares, alcaldes, maestros, estudiantes y numerosos dignos voluntarios, por servir a las personas contaminadas; atiborrar pacientes en hospitales, locales habilitados, centros de salud y casas; incremento de asesinatos de menores, mujeres, adultos y ancianos; empresas clausuradas, familias pobres con hambre, viviendo en estrechas habitaciones; captura de indiferentes a medidas preventivas y fiestas clandestinas; cementerios sin espacios para sepultar cadáveres, agresiones, abusos sexuales y embarazos de niñas de 12 a 16 años, y niños víctimas de abusos deshonestos por desnaturalizados padres, padrastros y hermanos, y demás familiares abusivos, ebrios o drogados.

Continuo abuso, ilegalidad e irrespeto a tierra, aire y mar de Guatemala, por narcotraficantes provenientes de Suramérica, trasladando millonarios cargamentos de droga hacia México y Estados Unidos, aparte de dejar buena cantidad aquí, en perjuicio especialmente de la juventud.

Los guatemaltecos y habitantes del universo anhelan concluya muy pronto tan fatal pandemia, exigiendo, además, aplicar sanciones legales y ejemplares a los responsables de tan repudiable muerte de millones de inocentes humanos.